Grandes lagunas del sistema actual WSL

Si hablamos de surf, es muy difícil establecer quién es el mejor surfista del mundo dado que, por ejemplo, un excelente ‘tube-rider’ puede ser mediocre haciendo aéreos, mientras que otro puede ser bastante completo en ambos campos, pero no se atreva con olas de más de 2.5 metros.
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En ese sentido, ¿cómo estipular quién es mejor que quién cuando el propio océano –o mejor dicho los tipos de olas- es un territorio tan abierto, tan cambiante y tan amplio en cuanto a la diversidad de ‘canchas’ que es capaz de ofrecer en función del día y del lugar?

Pongamos como ejemplo los actuales campeones del mundo.

En el caso de los chicos, ¿qué hubiera ocurrido si las finales se hubiesen desarrollado en un Teahupoo de 15 pies? ¿Habría sido capaz Filipe Toledo de lograr su primer título frente a Jack Robo o Italo, por ejemplo?
Y es que mientras las finales sigan disputándose en un solo día, jugadas a una única carta, las condiciones del spot elegido tal día serán un detonante decisivo que dejará irremediablemente fuera de toda opción de coronación a algunos de los finalistas.

Del mismo modo, imaginemos que se incluyen en el circuito mundial un par de pruebas de ola grande en lugar de que éste sea un Tour paralelo. ¿Ocurriría entonces que muchos CT’S pincharían en semejantes condiciones? ¿Flaquearían a su vez los big wave riders en las pruebas de ‘a pie’ como Bells o Rio?
Si fuese así –y seguramente sucedería de tal modo-, pese a desarrollar un hipotético ‘Tour’ más variado, que incluyese slabs heavys, big waves, tubazos y olas ramperas (todas en sus condiciones ideales. No vale ir a Teahupoo a ganar a base de floaters), la duda permanecería en el aire ya que quienes destacan en unas no están tan a la altura en otras y, finalmente, el spot final ayudaría a unos o marginaría inevitablemente a otros. Es decir, ¿a quién narices consideramos -de forma objetiva- el mejor, al que gana en Waimea, al que se hace los mayores tubos en Fiji, al que vuela más alto en Waco o al que se corona en Trestles? ¿Quién debería tener más peso en la consideración general, quien se coge las mayores olas o quien rota más y más aprisa en el aire? Es más, ¿deberían disputarse las finales entre tubazos, aéreos u olas XXL?

Al final, la cosa seguiría como está y todo será cuestión de opiniones y gustos subjetivos dado que existen muchísimos ‘surfs’ dentro del surf.
La paradoja, lo realmente complicado del asunto, es que cada uno vencería a los demás en su propio terreno. Con lo cual la duda, al igual que la vida después de la muerte, la cuestión de ‘el mejor’ es una cuestión sin respuesta.

Otra gran laguna del actual sistema es lo que hemos visto con las chicas, donde Steph Gilmore se proclamó campeona pese a la mayor regularidad y superioridad por puntos de Carissa Moore.
Está claro que ambas son unas pedazo de ‘cracks’, como cualquiera capaz de colarse en ese TOP 5 final. Sin embargo, si lo que cuenta es la regularidad, el mantener un nivel altísimo durante toda una temporada o el hacerlo bien en diversas pruebas bajo diferentes condiciones, ¿es realmente justo decidir un campeonato mundial en apenas unas horas, dándole la espalda -en cierta medida- al resto del año? ¿Podemos llegar a considerar al vencedor de dicha final realmente el mejor surfista del año o es, más bien, el mejor surfista de ese día en concreto?
Obviamente el resto del año cuenta, dado que el llegar a colarse en las finales es el fruto a todo ese esfuerzo. No obstante, reducir el triunfo a algo tan puntual se vuelve un hecho vulnerable dado que puede incluso depender de una mala noche, una leve gripe o un dolor de cabeza o muscular en esa misma mañana.
Algo que cuadra, como decíamos, con lo vivido en las finales femeninas, donde una Steph pletórica e inmersa en un día de gracia desbancó a una Moore venida a menos pese a haber sellado un año impecable, mucho más sólido que el de la propia Gilmore sin lugar a dudas, finalmente campeona pese a todo.

En fin, de lo que no cabe duda es de que es más fácil generar nuevas cuestiones que de disipar viejas dudas. Parece que para eso estamos aquí, ¡ya sea en cuanto al surf o el sentido de la vida! 😉

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Una respuesta

  1. Toda la razon lo q sucede En este tipo de formato, pero justo este año Filipe Toledo fue el número uno durante todo el año y finalmente ganó, y Stephanie Gilmour ha sido siete veces campeona del mundo aunque es verdad que Carissa fue la más regular. Lo que está claro como bien dices que es prácticamente imposible en un campeonato mundial decidir quién es el mejor surfista del mundo.

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