Polémica WaveGarden

Una entrevista a Josema Odriozola, creador y CEO de WG, para responder a las acusaciones y polémica sobre el futuro Wave Garden que planean construir cerca de Donostia.
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La polémica no se ha hecho esperar ante el anuncio de un proyecto de construcción de Wavegarden a 4km de Donosti. Y es que la disparidad de opiniones es tal, que el debate ha trascendido la comunidad surfera para colarse en el ayuntamiento y la prensa autonómica.

 

La gente que conformamos Margruesa no tenemos los conocimientos suficientes como para firmar un artículo de opinión basado en la objetividad y la sensatez, dado que no somos ingenieros ni biólogos. Pero sí somos surfistas, por ello este tema nos importa mucho.

Y es por ello que, lejos de darle la espalda, queremos abordarlo de forma directa y razonable.

 

Los puntos que este proyecto parece tener en contra son claros: impacto medioambiental, alteración de diversos ecosistemas, la necesidad real de una ola artificial a apenas 4 km del mar… No obstante, ¿qué podría aportar este nuevo Wavegarden a la comunidad y economía local?

Para obtener una respuesta a todas estas cuestiones, hemos querido contar con la opinión de los responsables del proyecto pues, debido a su implicación directa, tienen acceso a datos e información que nosotros desconocemos.

 

¿Cómo os sentís ante la avalancha y la disparidad de opiniones? ¿En qué medida éstas pueden afectar al desarrollo del proyecto?

 El hecho es que tenemos una instalación en Gipuzkoa que genera un montón de buenas olas. Pero está en un sitio en el que no se puede abrir al público por accesos, falta de infraestructura y dimensiones.

Tenemos también un Donostia donde hay más gente que quiere hacer surf que olas en la playa.

Si llevamos la instalación a Donostia la ciudad tendrá más olas y nosotros podremos tener un laboratorio, no solo de tecnología sino de operación. Llámalo win-win.

En la mitad de este proceso llega una persona o grupo de personas que dicen representar a todos los surfistas, tachándonos de elitistas y alegando que nuestra tecnología consume mucha energía. Algo que por nuestra parte no resulta difícil de desmentir, pero que por desgracia se ha esparcido como la pólvora.

Por un segundo piensas si merece la pena desgastarse por algo que no es tan vital para el devenir de nuestra empresa. Porque para nosotros lo crucial es seguir desarrollando nuestra tecnología para vender más instalaciones en el mundo, seguir trabajando en tener las mejores olas y el menor consumo, llegando a cero cuanto antes. Y lo podremos demostrar próximamente. Así que tarde o temprano las evidencias se impondrán.

 

Tanto Surfrider Foundation como Greenpeace han mostrado su desacuerdo ante vuestro proyecto, alegando un fuerte impacto medioambiental capaz de alterar el ecosistema de la zona. ¿Hasta qué punto las obras podrían dañar dicha biodiversidad? ¿Cuáles serían sus efectos a largo plazo?

 Por normativa, se deberá someter el proyecto a un riguroso estudio independiente de impacto medioambiental y deberá ser aprobado por el órgano ambiental correspondiente. Si el estudio resultara ser desfavorable, nosotros seríamos los primeros que decidiríamos desestimar el proyecto, como ya se ha hecho en otras ocasiones. De todas formas, no sería la primera vez que hacemos un proyecto de este tipo, nuestra instalación de Bristol es un caso de éxito porque fue construida en un cinturón verde.

 

La otra gran baza que plantean los detractores de este nuevo Wavegarden atañe a su utilidad, puesto que a menos de 10 km podemos encontrar playas con olas. ¿En qué medida el proyecto resulta necesario y, sobre todo, fructífero para la comunidad surfera y la economía local?

Durante años, casi a diario, hemos recibido peticiones de guipuzcoanos para surfear en Wavegarden. En la actual ubicación, Aizarnazabal, no podemos abrir las puertas al público, principalmente, por las limitaciones de acceso propias de la ubicación y porque la instalación no está preparada para ello. En cambio, el nuevo proyecto sí que permitiría que por fin abramos la puerta a la sociedad guipuzcoana. No vamos a negar que como una escuela de surf más, Wavegarden, podría provocar que más guipuzcoanos se interesaran por este deporte, algo que consideramos positivo. Y si el argumento es que “ya hay olas en el mar”, es que no conocemos la realidad de la masificación de playa de la Zurriola, que supone una barrera para todo aquel que quiere iniciarse en el surf o sencillamente practicarlo. Hoy en día está aceptado que haya rocódromos habiendo montañas y piscinas existiendo el mar, ¿por qué negar una instalación equivalente a los surfistas?

Sobre la masificación de nuestras playas. Es una realidad que no hay olas para todos los guipuzcoanos, sin contar los turistas, y lo es también que un Wavegarden no va a descongestionar las playas. Con todo, es importante recalcar que sería una instalación deportiva, no una atracción turística.

 

Aunando el aspecto medioambiental con el tecnológico, ¿son ecológicamente sostenibles vuestras instalaciones? ¿Qué gasto de energía o niveles de contaminación generaría en una zona como Antondegi una construcción de semejante envergadura?

El liderazgo mundial de Wavegarden en el sector de las olas artificiales se sustenta por la calidad y variedad sus olas, y por la sostenibilidad y la eficiencia energética de sus instalaciones.  De hecho, esta Wavegarden Donostia sentaría un precedente mundial por usar la primera tecnología capaz de desarrollar parques de surf 100% autosuficientes.  La sostenibilidad y la eficiencia energética, a día de hoy, son la base del liderazgo de Wavegarden.

En cuanto al consumo de energía: se consume solamente 1 kWh por una ola de 1,95m. Por este motivo se alimentará la instalación con células fotovoltaicas (energía solar). La potencia necesaria para generar aprox. 350 olas de tamaño medio (1,50 m. de altura) es inferior a la que necesitaría una embarcación fueraborda (de 300 cv.) de 8-10 m. de eslora al planear o la que una moto de agua (300 cv.) requiere en una sesión de olas grandes en el mar.

No habrá consumo de agua, ya que nuestra recolección del agua de lluvia compensará las perdidas por evaporación.

Respecto a la Biodiversidad

  • Colaboraremos con fundaciones y asociaciones especialistas en biodiversidad para asegurarnos de que estamos generando un impacto en el entorno positivo.
  • Colaboraremos con asociaciones ornitológicas para mantener y fomentar el

incremento de la migración y anidación de las aves locales.

  • Estudiaremos la forma en la que podemos asegurar la creación de corredores

verdes para conectar los hábitats de la zona.

  • Nos comprometemos a realizar la plantación de todas las especies autóctonas

en el área del parque, y si fuera necesario generaríamos zonas verdes en los

alrededores para mantener y fomentar el ecosistema de la zona.

  • Compensaremos la huella de CO2 generada durante la construcción y operación

con la replantación de bosques.

  • Estaremos sometidos, como siempre, a informes medioambientales

independientes que valorarán la viabilidad y sostenibilidad del proyecto.

Otro aspecto ético subraya el carácter elitista de Wavegarden, así como una especie de ‘cosificación’ del surf que empobrece sus valores en cuanto al contacto directo Y la salvaguarda con el océano. ¿Consideráis legítimo este debate ético? ¿Se alteran los valores tradicionales de la cultura surf desde el momento en que el concepto ‘ola artifial’ entra en juego?

No será un proyecto elitista, tendrá un precio asequible y estará abierto al público: nos hemos comprometido a tener un precio análogo al de otras instalaciones deportivas en Gipuzkoa, costará aproximadamente entre 20€ y 40€, dependiendo de si se es un abonado o una visita esporádica. Cualquier persona, con o sin experiencia previa, podrá venir a surfear porque la instalación estará abierta gran parte de la semana en un horario similar al del resto de instalaciones. Además, se ofrecerán programas educativos para niños y se trabajara en temas de salud e integración.

Respecto a la afirmación que se ha hecho de que es una “suposición más que una realidad” que un Wavegarden contribuiría a mejorar la técnica de un surfista, lo podemos demostrar. Se pueden ver los testimonios de surfistas en nuestras RR.SS., para entender mejor lo que Wavegarden aporta a un aficionado pero también a un olímpico. Asimismo, nosotros llevamos testándolo, en carne propia y ajena, durante 7 años. La conclusión es definitiva: para los surfistas que han probado nuestra ola, esta es una herramienta inmejorable de entrenamiento para muchos aspectos concretos del surf, aunque, obviamente, no sustituye al mar, pero sí es útil para todos los niveles de surf.

Wavegarden contribuye a que los valores y cultura del surf permanezcan y sean conocidos por aquellas personas que se interesan por este deporte.

 

Ya conocemos los puntos en contra que tiene vuestro proyecto. No obstante, en Margruesa hemos querido proporcionaros un espacio para que podáis compartir con todos, no sólo vuestro punto de vista, sino también los posibles beneficios de este nuevo Wavegarden.

¿Qué os gustaría comunicar al respecto?

En cuanto al público más infantil, Wavegarden busca sensibilizar y desarrollar la parte educativa, testada previamente a pequeña escala en su demo center de Aizarnazabal. Un Wavegarden Cove es un “pedazo de mar” en el que sucede todo lo que hay que conocer para desenvolverse seguro en un medio acuático con olas: corrientes, cambios de profundidad, series de olas y zona de impacto. De esta manera, los más jóvenes aprenderían a gestionar situaciones extremas que luego se encontrarán en el mar como, por ejemplo, devolver a la orilla a alguien arrastrado por la resaca, nadar en la zona de impacto o aguantar dos olas consecutivas debajo del agua sin entrar en pánico. Por otro lado, para los adultos, el potencial de un Wavegarden Cove reside en la atracción que tiene el surf como deporte y hobby. Asimismo, Wavegarden también trabajaría en métodos de entrenamiento con selecciones nacionales y surfistas olímpicos. De hecho, es habitual que las selecciones olímpicas contacten a los responsables de Wavegarden, inclusive los actuales campeones de surf del mundo, para solicitar acceder a entrenar en ellas. En resumen, el hecho de abrir al público el centro de desarrollo tecnológico de Wavegarden es un claro caso de beneficio recíproco para la ciudad, la empresa y la sociedad guipuzcoana.

 Además:

  • Tenemos el compromiso de colaborar con los colegios locales en la educación del océano y en el conocimiento de las corrientes.
  • La instalación será accesible para todos. Nos comprometemos a establecer precios análogos a otros deportes de la zona para público recurrente.
  • Nos comprometemos a crear una instalación inclusiva y a colaborar con asociaciones que trabajan con personas con diversidad funcional e intelectual, así como con colectivos en riesgo de exclusión social para fomentar su reinserción.
  • La instalación también será un centro de tecnificación para surfistas y deportistas, una instalación referente en el mundo donde podrán entrenar a las selecciones y equipos de surf para los eventos más importantes.

En Wavegarden aprovechamos los beneficios que aporta el surf para promover un estilo de vida más saludable y sostenible. Con nuestra actividad buscamos contribuir a que las personas reconecten con la naturaleza mientras promovemos el desarrollo de comunidades prósperas e inclusivas.

Dada la compleja situación que estamos abordando, ¿en qué punto se halla el proyecto actualmente? ¿Cabe esperar un ‘sí’ o un ‘no’ al Wavegarden de Donosti?

Gipuzkoa no tendría dos Wavegarden, en el caso de que nuestro proyecto fuese adjudicado tras el concurso municipal: desmantelaríamos la sede de Aizarnazabal y el terreno ocupado volverá a su estado natural, llevaríamos toda la maquinaria y nuestras oficinas al nuevo terreno de San Sebastián.

 

Con vuestra presencia aquí, hemos querido informar de manera imparcial al exponer diferentes puntos de vista basados en la experiencia. Por ello, agradecemos mucho vuestra presencia y vuestro tiempo en Margruesa.

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La pregunta es donde ponemos el límite a nuestro egoísmo. Entiendo que, como en otros negocios, los comienzos son ilusionantes; una gran idea relacionada con mi pasión, algo nuevo, jamás visto,… Pero luego, si llega el éxito, nos convertimos en esclavos de nuestras necesidades, necesitamos más y vendemos nuestra pasión por el desarrollo de nuestro negocio. A partir de aquí, justificamos lo que haga falta ¿Dinero público? = Por el bien de Gipuzkoa ¿Cerca del mar? = por el bien de los surfistas ¿Impacto medioambiental? = Colaboraremos con asociaciones ornitológicas ¿Elitista? = 20/40€ ¿Wavegarden? = Una ONG. Como dicen en la entrevista, algunos deportes han encontrado su espacio artificial para poder replicar las condiciones de su estado natural; rocódromos, piscinas,… Pero otros NO ¿Podríamos llenar Urgull de pistas de esquí artificial? ¿Podríamos esculpir el Adarra para replicar un K2? ¿Inundar el Parque de Ayete de arena para traer el Dakar?… La pregunta es ¿DONDE ESTÁ EL (TU) LÍMITE?

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Olas artificiales en un entorno natural. No quedan muchos entornos naturales, con tanto TAV y autopistas como protagonistas. El argumento del progreso no es siempre válido para construir lo que el hombre quiere. Precisamente, después de tanto consumo y explotación medioambiental toca replegarse. Y las autoridades aceptan algo así teniendo el compromiso de la Agenda 2030. Lo veo incoherente con las politicas que se están estableciendo. ¿Porque no utilizar un entorno artificial para una ola artificial?. Este proyecto ya ha tenido buenas ayudas del gobierno.

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Buenas a todos,
Como economista y también como surfista, me ha interesado siempre este proyecto.
Y también me interesa saber, cuántos euros y soporte, llevamos pagando hasta la fecha, la sociedad guipuzcoana en el mismo.
No quiero ser agorero, pero ejemplos como las radiales en Madrid, o instalaciones que necesitan gran cantidad de energía, y por tanto deficitarias en origen, como el Txuri Urdin, pasan a la Sociedad porque ningún particular las quiere.

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Basta ya de popularizar el surf en Donosti!!
Si quieren hacer una ola que se paguen el terreno, pero los donostiarras no tenemos porque regalarle nada a Wavegarden. Mejor que hagan VPOs que buena falta hacen. Además la playa está a rebosar de surfistas y un proyecto como este traerá todavía más gente a La Zurriola : (

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Xabier Andonegi

Precisamente es la sostenibilidad lo que ha marcado la diferencia a favor de esta empresa guipuzcoana respecto a otras a priori mucho más potentes. Otras empresas han hecho olas que han demostrado ser competitivas en forma y tamaño, pero inviables por un consumo de energia desproporcionado. Además, en realidad, estamos hablando de un parque, al aire libre, verde, con una piscina gigante en medio. No es un acuapark, con sus toboganes y todo el cemento alrededor. Espero que wavegarden no se canse de impulsar este proyecto que, sinceramente, creo que sería más beneficioso para Donostia que para la empresa misma.

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Xabier Mungia

Creo que el propietario de Wavegarden no es muy popular en la playa de Gros por ser un tipo raro, que no saluda y bastante maleducado en el agua. Eso seguramente pesa bastante en la animadversión local al proyecto, al margen de que hay mucho politiqueo de por medio para que una empresa privada pille semejante terreno para hacer su negocio. Por mucho servicio que ofrezca al fin y al cabo es un negocio y bastante artos estamos los surfistas locales de la masificación del surf gracias, por ejemplo, al desparrame del negocio de las escuelas.
La tecnología de Wavegarden es una pasada pero no necesitamos promover más el surf en la zona. Al final esto haría que empezara más gente a hacer surf y tarde o temprano todos acabarán en el mar que es donde está la esencia del deporte.
«If you don’t surf never start»

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