¡Filipe y Steph campeones!

Como todos sabréis a estas alturas, ayer se disputaron las finales de la WSL en Trestles que tuvieron como resultado la victoria final de Filipe Toledo y Stephanie Gilmore.
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Pese a que las condiciones no fueron las más idóneas, con series tardonas y un viento ‘on shore’ que no tardó en salir, el espectáculo fue digno de una peli americana gracias a la increíble remontada –desde primera ronda- por parte de Italo y la propia Steph.

En lo referente a los chicos, lo dicho…. Italo despachó en primera ronda a un Kanoa algo desubicado y que, más bien, pareció querer solventar la manga a base de estrategia, con un inicio muy sosegado que desembocó en lo que podría haber sido una interferencia.

Al final, como en las olimpiadas, victoria del brasileño.

En ronda 2, Italo se enfrentó al señor del estilo y la elegancia, Ethan Ewing. Pese a que Italo parecía no estar del todo inmerso en las finales, la buena elección de olas propició su triunfo sobre el australiano pese a que Ewing, en peores olas, desplegó una línea portentosa y un surf que bien hubiera merecido escalar algún puesto más.

No obstante, la juventud de Ethan y la valiosa experiencia que ha acumulado a lo largo de este año (victoria CT incluida – en J Bay-) hace que le auguremos un futuro aún más prometedor. 

Una de las rondas más esperadas era la previa a la final, en la que Jack Robo haría aparición.

En esta ‘semi’, Italo sí fue adquiriendo ese ‘momentum’ y venció holgadamente a un Jack algo perdido y desorientado, que se pasó media manga en combo y no acabó de cuajar la solidez y la solvencia a las que nos tiene acostumbrados. 

El final de la manga, no obstante, tuvo una sucesión de derechas excelentes en las que, tanto Robinson como Ferreira, cosieron la derecha de Trestles. Pese a ello, el australiano para casa e Italo a la final contra Toledo.

Antes de sumergirnos en la final, cabe decir que esa desubicación de Robo es algo normal dado que Italo ya venía disputando dos rondas, pisando su tabla, construyendo una dinámica de actividad y confianza… Hecho que contrasta radicalmente con entrar por primera vez al agua a jugártelo todo a una carta en un formato totalmente nuevo para ti, como era el caso de Jack. 

A pesar de todo, gran año para el australiano, que deja entrever que aún tiene mucho que decir no sólo en olas como Pipe o Teahupoo. ¡Hay Jack para rato!

Y ya, finalmente, del duelo entre Toledo e Italo salió vencedor el surfista con mejor línea y plasticidad y que, en defivnitiva, más se venía mereciendo este título mundial (desde hace un par de años).

Toledo era el gran favorito de la mayoría, un tipo simpático, humilde y familiar que se ha ganado el corazón de todos pese a tener detractores que no perdonan su más-que-cuestionable actuación en Teahupoo o el hecho de no brillar en condiciones huecas y heavys. 

Pese a todo, hemos advertido en su surf una gran depuración de línea y una mejora de carving sustancial, hasta el punto de que Filipe ha ganado esta final a base de ‘rail’ y no de ‘air’, a diferencia de Ferreira que sí desplegó un surf más mecánico, repetitivo y predecible, hecho que contribuyó a que sus puntuaciones se mantuviesen en un rango medio sin desmerecer su triunfal escalada final hasta el puesto #2.

En cuanto a las chicas… Si creemos que la remontada de Ferreira ha sido algo triunfal, lo que ha hecho ayer en Trestles Steph Gilmore es épico y antológico.

Steph llegaba a las finales tras un año ciertamente irregular y, pese a ser una candidata muy a tener en cuenta –como no- quizás no era el nombre que sonaba con más firmeza. De hecho, su primera ronda contra la costarricense Brisa Henessy resultó tan ajustada que la diferencia final fue de 0.43

En segunda ronda, Steph se enfrentaba a a Tattiana Weston Webb, un peso pesado del Tour que venía de hacer una gran temporada. A pesar de ello, Steph sí fue cimentando esa aura basada en la experiencia y el aplomo que la caracterizan y que le sirvió para despachar a Tatti con la primera de las muchas notas excelentes que aún le quedaban por obtener. 

Este hecho favoreció que Steph comenzase a tener más confianza en sí misma, algo que se consumó en su ‘semi’ contra la francesa Johanne Deffay , donde Gilmore hizo gala de una sangre fría y una precisión absoluta, eligiendo bien sus olas y surfeándolas de manera estética y firme. Continuando así, con esta increíble pauta ascendente hasta la gran final contra Carissa, en la que la australiana tuvo menos dificultades de las que, a priori, se le presentaban sobre el papel.

Y es que la final se desarrolló en un terreno constantemente favorable para Steph, que dominó el spot y jugó bien con su prioridad, mientras que Carissa sí se mostró algo nerviosa, ansiosa e incluso cometió algún error crítico de decisión que terminó por costarle la gran final y su ansiado 6º título mundial.

Steph logra de este modo su 8º título a los 34 años, un logro colosal en una escalada final sin precedentes cuya culminación fue un auténtico duelo de titanes.

Además de alabanzas, la pregunta que se le viene a todo el mundo es: dada su temprana edad, ¿podrá alcanzar los 11 títulos de Kelly? ….Creemos que el GOAT, tras reparar en ello, andaba por la cabina de comentaristas con cierto gesto de preocupación ☺

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