DESCUBRIENDO BRETAÑA CON LEGI ALONSO

Nuestro buen amigo Legi Alonso ha estado recientemente de viaje por la Bretaña francesa, un lugar del que no solemos oír hablar demasiado. Por este motivo, hemos preparado una serie de 3 artículos semanales con el fin de descubrir un poquito más acerca de este sitio tan bonito y tan desconocido para la mayoría.
En este primer capítulo, hemos charlado un ratito con él para que nos cuente de primera mano todo lo que ha rodeado este Surf Trip tan atípico.
¡Hey Legi! ¿Cómo va todo? Antes de nada, cuéntanos cómo surgió la idea de irte a Bretaña.

¡Buenas! Pues el viaje surgió por casualidad, de forma casi precipitada. 

El caso es que un colega que había estado viviendo allí por temas de curro, me comentó a su vuelta que Bretaña le parecía un lugar muy apacible, tranquilo y con un turismo muy sosegao. Nada que ver con las hordas -muy a menudo, muy maleducadas- a las que solemos estar acostumbraos en el norte. Quizás esto suene mal, pero es lo que pienso.

Además, se dio la coincidencia de que justo esa misma semana había firmado con ‘Manera’, así que tenía que ser una señal, jajaja. Entonces como el neopreno ya no era un problema, decidimos improvisar e irnos un par de semanas a ver qué nos encontrábamos por allí arriba.

 
Cierto, hemos visto que ibas bien provisto de neopreno. ¿Mucho frío?

Pues el agua estaba fría de cojones. Rondaba los 11 grados, más o menos.

Vamos, que no era postureo pa las fotos.

Ufff, ¡menuda rasca! ¿Y qué tal el tema olas? ¿Merece la pena tanto frío?

La verdad es que las olas me recordaron mucho a las que tenemos en casa, en Asturias. 

En ese sentido, está claro que Bretaña no es un destino ‘World Class’, ni mucho menos.

Sí que hay algún que otro ‘point’ y ‘slab’, pero son bastante caprichosos y el día a día transcurre entre ‘beachbreaks’ que dependen mucho de la marea o de los fondos.

Sinceramente, creo que el encanto de Bretaña es ir y disfrutar de un lugar tranquilo, rodeado de naturaleza virgen e intentar coger unas olitas a tu bola, sin el estrés que suele haber en spots urbanos o más masificados, a veces con peña desmasiao competitiva para mi gusto. 

 
Entre los atractivos del lugar, ¿cuáles destacarías?

Pues un poco lo que os comentaba: la tranquilidad, la naturaleza, la herencia celta y el folclore del pueblo bretón, la ausencia de una edificación masiva a lo largo de la costa… 

Gran parte de la zona está conformada por pueblos pequeños con casitas muy pintorescas, casi todas iguales, lo que genera un ambiente muy homogéneo en el que todo se integra a la perfección. 

Todo el conjunto contribuye a generar una estampa muy rural. 

También a cada paso hay capillas, monumentos cristianos, homenajes de la Segunda Guerra Mundial, búnkeres, nidos de ametralladoras… Elementos que te ayudan a conocer mejor la historia de la zona.

Si tuviera que describirlo rápidamente, diría que Bretaña es muy parecido a lo que Asturias era hace años, antes de que cada ‘prao’ fuese usado como parking o, directamente, un enjambre de chalets adosados.

Sí que hemos visto alguna de las fotos que has ido subiendo y en todas se respira ese ambiente natural del que hablas. De hecho, os habéis ido quedando en campings, ¿no? ¿Cómo fue el día a día o el desarrollo del viaje?

¡Sí! Alquilamos ‘mobil homes’ ya que los campings, dado que muchas de estas zonas están protegidas, nos parecieron la mejor opción. 

En esa época sólo había lugareños que viven ahí todo el año o currelas que se tiran largas temporadas, así que era como participar directamente del modo de vida local a través de la rutina de toda esa peña. Cero fiesta. Cero postaleo de anuncio. 

 
Jajajaja. Vamos, lo que algunos podrían denominar ‘poco glamour’, ¿no?

Jajaja. ¡Ya te digo! 

El caso es que desde el principio teníamos claro que no queríamos ir a surfcamps, surfhouses, hostels ni hostias de esas. Queríamos ir a lo nuestro, tranquilos. Pasar lo más desapercibido posible y, sobre todo, huir de los tumultos y el bullicio que a veces encuentras en lugares más ‘cool’. 

Si cuando estás en casa te joden las avalanchas de gente que va en tropel, entonces, ¿cómo ser tan hipócrita de hacerlo tú cuando te vas por ahí?

En cuanto al día a día… Pues eso, muy tranquilo: surf, paseos, ir al mercao del pueblo, una partida de dominó acompañada de unas birrillas en la terraza o en el campo…  Del mismo modo que no considero Bretaña un lugar para ir con la idea de coger olas épicas, tampoco me parece un destino para quien busque fiesta y mamoneo, ya me entiendes. 

Por cierto, hemos leído en tus redes (@legialonso) que planeas hacer un fanzine impreso de todo esto. ¡Cuéntanos!

¡Sí! ¡¡Muchas gracias por preguntar!!

La idea es imprimir una tirada muy limitada (numerada a mano) de fanzines hecha a partir de las fotos del viaje. En él, quiero emplear composiciones tipográficas, collages, foto analógica… Ya que me gustaría motivar a la gente a que retome ‘el viaje’ como algo personal, creativo e íntimo. Sin tanto artificio bloguero del rollo: ‘he visto en Insta que ir ahí’ o ‘en google recomiendan cenar allá’. 

Molaría reconectar con esa vieja idea del viaje como algo improvisado y espontáneo ya que, a menudo, las mejores experiencias son fruto de la casualidad o de una equivocación. 

Además, gracias a GLOBE, espero que el de Bretaña sea el primero de una serie de fanzines temáticos, relativos a cada viaje que haga durante los próximo dos años. 

¡Ya os iré contando según el proyecto vaya cogiendo forma!

 
¡Suena increíble! ¿Y cómo surgió la idea de un fanzine impreso ahora en que todo gira en torno a la pantalla de un ‘Smartphone’?

¡Precisamente por eso! 

En cierto modo, el proceso de auto editar un fanzine similar a un viejo álbum de fotos familiar viene a ser, como os decía, una especie de evocación de lo individual, al margen de las tendencias que se nos imponen en todo momento, allá donde vas, y que acaban por diluir la autenticidad de las cosas. 

Parece que cuando vas a un sitio tienes un puto guion preestablecido que dicta qué hay que visitar y en qué momento. Incluso la peña contrata clases de surf, rutas o visitas guiadas que acaban haciéndote seguir el mismo horario de oficina cuando estás de vacaciones. …La paradoja del absurdo. 

¿Quieres coger olas? ¡Pues vete con un colega, joder! ¿En serio necesitas entrar con otras 30 personas?

Todo eso me da por culo ya que aniquila la experiencia personal, algo que debería ser íntimo y genuino, compartido únicamente con personas que creas que merezcan la pena. 

En todo caso, no el puto copia-pega en que se está convirtiendo todo y que ha ido transformando nuestro modo de conocer los lugares en un subproducto procesado, producido en masa como si fuéramos gallinas u ovejas.

Bueno, que me lío, jajaja… 

Pues eso, el fanzine intenta ser una invitación al descubrimiento, con especial énfasis en el respeto a lo local y la esencia de lo personal y de lo real, aunque sea feo, en detrimento de tanto escaparate más propio de plató televisivo.

Ten por seguro de que pronto hablaremos más largo y tendido sobre ese proyecto 😉
Por ahora, como queremos dejar algo de contenido para los siguientes capítulos, te cedemos espacio para unas últimas palabras antes de despedirnos.

Pues nada… Obviamente, GRACIAS a vosotros por haceros eco, una vez más, de mis mierdas. 

GRACIAS a Josh Barrow y a Zurdi, de GLOBE, por hacer posible que siga viajando de esta forma, al margen de mangas y ‘Trending Topics’.

GRACIAS a Manera (Lucie, Julien, Dimitri) por la buena goma y las buenas formas. 

Y GRACIAS, como no, a la gente que valora y participa de este tipo de contenido, que sé que no es para todo el mundo (ni falta que hace).

Finalmente… GRACIAS Cris, por tu apoyo y tus ‘clicks’.

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