5 minutos con Tito Ortega

Tito nos cuenta de dónde le viene la pasión por las olas grandes y que se siente el día anterior a un gran swell.

¡Buenas Tito! Antes de nada, háblanos un poco acerca de ti para que la audiencia de Margruesa pueda conocerte un poco mejor.

Soy Alberto Ortega aka Tito, tengo 21 años (hago 22 en octubre). Nací en Leioa, estuve allí hasta los 8 años y me fui a vivir a Logroño por temas familiares y estuve allí unos 10 años viviendo allí -claramente sin surfear-. Empecé a surfear en los míticos cursillos de verano con 7 u 8 años, pero jugaba al fútbol y en primer año de juvenil lo dejé y empecé a venir a Euskadi en invierno los fines de semana a surfear y a entrenar con Aritza Saratxaga y ahí es cuando me entró el gusanillo del surf, cuando empecé a engancharme. Al acabar segundo de bachiller ya me vine a Algorta a vivir con mi abuela y ¡aquí sigo!

 

Algo que nos ha llamado la atención es que, pese a tu juventud, ya estás totalmente centrado en el surf de olas grandes. ¿De dónde viene esta pasión y cómo has ido evolucionando desde las primeras sesiones serias hasta ahora?

Me gustan todo tipo de olas, pero sí estoy centrado en olas grandes, que es lo que más me aporta. Esto empezó con Aritxa Saratxaga y todo el grupo con el que entrenaba en Peña Txuri. Un día de verano fui por primera vez a Meñakoz y me gustó bastante ese primer baño. El segundo baño es uno de los que más sensación de mi miedo me ha dado, fui con Ander Mendiguren y lo vi gigante y ahí como que me di cuenta de que tenía que entrenar y de que me gustaba esa sensación. Cogí como una ola y me comería como 3 ó 4 olas y después de eso me abrió mucho la mente un curso que había en aquel momento y que hice en Donosti con 17 años con Andoni Fernández Ostolaza en el que había una parte de apneas y me enseñaron la parte de respirar, etc. y en un día de aguantar un largo casi ahogado a hacerme 4 minutos en estática y eso me abrió la mente y me motivó a seguir entrenando y seguir hacia delante.

En las primeras sesiones estás como con más tensión y que vas a no fallar, a lo seguro. Y al final lo que antes eran tres metros que me parecía gigante, hoy si cuadran tres metros es como ir a pasárselo bien, un baño más. Intentar cosas diferentes.

Ahora mismo está evolucionando mucho el surf y no solo vale con bajar y ya. Estamos intentando hacer cosas diferentes, sobre todo aquí en casa cada vez se ve a más gente que busca tubos donde nunca se había intentado, etc. y lo que estoy buscando ahora mismo es hacer surf en ola grande.

 

Pese a que nos gusta pensar que el surf va de divertirse gracias a las sensaciones que nos produce el deslizamiento, al margen de shapes y tipos de ola, ¿qué diferencias sientes, a nivel emocional, entre entrar en olas grandes o cualquier otro bañito normal de playa?

La primera diferencia es que el día anterior, ya sea un mar gigante o el primer swell del año, sea donde sea, en Mundaka, Meñakoz, Nazaré o donde sea, la noche anterior no duermo nada. Estoy muy nervioso de como va a estar, porque al final ves los partes y te imaginas una cosa, pero hasta que llegas al día siguiente allí por la mañana nunca te encuentras la realidad. Siempre es diferente a lo que te has imaginado: puede estar más grande, más pequeño, más movido, perfecto… entonces es como esa tensión, esas ganas de que sea ya el día siguiente, pero necesita dormir, así que tienes como que intentar tranquilizarte y en un baño gigante al final antes de entrar al agua, por ejemplo en Nazaré, vas al faro, chequeas las olas, esperas un poco, vas al puerto, preparas todas las motos, que es una logística gigante, tienes que ver si funcionan todos los walkie-talkies, darle dos al spotter y estar conectados entre todos, cambiarnos, comprobar las motos otra vez porque no puede fallar nada, si falla algo ahí fuera es un marrón gigante, así que siempre comprobamos dos veces mínimo, así que es más tensión antes de entrar al agua y luego en el agua si que es tensión, pero ya has llegado ahí y ya está, ahora es surfear y disfrutar. En un baño normal al final no preparas nada. Te pones tu traje, coges tu tabla, echas un poco de parafina y vas al agua. Aquí tienes que preparar dos motos de agua, los talkies, el piloto, el surfista, el segundo rescate, el spotter y estar conectados entre todos.

 

Otro factor fundamental para tu persona es Nazaré. ¿Qué entraña para ti ese spot y qué apego personal tienes con el lugar tras tantos años visitándolo?

Básicamente para mí Nazaré ha sido como el paso ese que tanto miedo tenemos a dar, el de quiero algo más. Yo me acuerdo de estar en Meñakoz y me gustaba, pero quería algo más y recuerdo que mi ama me dijo ¿Vamos de vacaciones al algún sitio en el puente de diciembre? Y yo decir ¡vamos a Nazaré! Y para mí Nazaré ha sido es paso de coger grande a surfear gigante y allí también tengo muy buenas relaciones con gente de allí: los locales, Tony Laureano (mi compañero de equipo) y su familia, que es como si fuera mi familia portuguesa, me apoyan y nos apoyamos y ayudamos entre todos y mi compañero de equipo

es más o menos de mi edad, es tres años menor que yo. Así que, tenemos buena conexión entre la familia y estamos muy a gusto entre todos y en el agua conectamos muy bien, que es muy importante eso en cuanto a temas de olas grandes y Nazaré para mí es increíble. Te puede dar lo mejor de tu vida o lo peor, básicamente o un tubazo o un bajadón o la ola más grande de tu vida, o la mayor comida o la vez que peor lo ha pasado nunca en el agua y para mí es, del mundo, el gimnasio de las olas grandes porque en un mes igual has tenido 4 ó 5 swells gigantes, entonces, no paras, estás todo el día viendo olas grandes y es como entra ya en tu círculo y como que ya estás acostumbrado, has acostumbrado a tu cabeza y tu cerebro a ver olas grandes y cada día es una más, una más y cuanto más grandes, tu cabeza ya va acostumbrándose y para ti es más fácil lanzarte los días gigantes de verdad.

Fotografía de Borja Amondarain.

 

Es curioso comprobar cómo una estrecha simbiosis con un spot tan icónico y especial repercute en la forma de ver y entender el surf en una persona. ¿En qué medida un gran apego con una ola concreta puede determinar la forma en la que uno surfea? …Está claro que no es lo mismo vivir vinculado a Mundaka que a Pipe o J-Bay, por ejemplo.

Al haber nacido aquí y tener olas como Meñakoz, Punta Galea o Mundaka, al final estamos acostumbrados a olas potentes, que tienen fuerza (y también tenemos Francia muy cerca) y hay una cultura bastante grande de surfear olas grandes y me ha impulsado a seguir hacia delante y a querer dar ese siguiente paso.

Es una costa en la que podemos practicar de todo, desde olas pequeñas para girar, tubos. Está como todo muy cerca, entonces, gracias esa facilidad no pasas de surfear una ola pequeña a algo gigante de repente, sino que tienes una base que ya has conseguido en casa porque tienes olas de calidad y con fuerza y estás acostumbrado a ello.

 

Acabas de estrenar un vídeo con las mejores imágenes de la temporada. ¿Qué sientes al ver reunidos, en forma de edit, todos esos momentos tan intensos y bonitos? Del mismo modo, ¿qué te hace desear como reto de cara al futuro tu ‘Show Reel 2021’?

La verdad es que cada vez que lo veo, para mí -y creo que para mucha gente- es como que todo el curro que he hecho detrás, ha salido por fin y ha dado frutos. Ha habido mucho trabajo hasta llegar a donde estoy y ha habido momentos buenos, malos, gente que apoyaba, gente que no y con este vídeo veo ese fruto y me parece increíble. Cada imagen que veo me acuerdo exactamente de lo que hice en ese momento, minutos anteriores y minutos posteriores. Me recuerda a esta temporada que ha sido increíble y me da unas ganas de la siguiente que no puedo con ellas.

Como reto para mí para la temporada que viene sería claramente enfocarme en Nazaré y coger olas a remada cada vez más grandes, no solo más grandes, sino intentar quedarme un poco más en el inside e ir a por aquellas que doblan. Quiero hacerme un tubo en Nazaré, la verdad, es uno de los objetivos.

Y, aparte de eso, abrir un poco más mi mente y mi surfing y tener la capacidad de viajar a un Irlanda, un Mavericks o un Punta de Lobos, por ejemplo. Intentar experimentar otras olas, como voy hacerlo ahora en agosto en Puerto Escondido.

¡Descubre el video!

 

Hoy en día los límites de nuestro deporte resultan casi disparatados. Desde niños con 13 años haciendo aéreos increíbles, hasta titanes trazando líneas o tirándose a cerrotes más propios de un Tsunami que de una sesión XXL. ¿Cuál crees que será la dinámica en la evolución del surf de ola grande en un futuro a corto plazo? ¿Quién, a tu juicio, está impulsando más dicha progresión?

Personalmente creo que cada vez se ve más y que todo el mundo lo está viendo, que ya no vale remar una ola grande e ir para abajo. Tienes que remar una ola grande y cada vez con tablas más cortas, que para eso está evolucionando en los shapes de las tablas con flat decks y teniendo los cantos más rebajados y hacer surf. Intentar girar en olas gigantes o hacerse tubazos profundos en olas gigantes, o en el tow-in o hacerse como Lucas Chumbo o Kai Lenny, hacerse 360s, o volteretas o pegarse un carvingazo al lado del labio. Al final está intentando llevarse un surf de olas pequeñas, olas de playa, olas de un metro o dos metros a olas de diez metros, básicamente creo que es el objetivo que tiene ahora mismo el surfing de olas grandes.

En mi opinión Lucas Chumbo es de los que más está utilizando este tipo de surfing en olas grandes junto con Kai Lenny, pero me gusta más Lucas Chumbo porque tiene más técnica de surfing e intenta todo. Le da igual, si se cae, se ha caído y lo hace todo en los sitios más críticos de la ola. Kai Lenny lo hace, pero puede hacerlo un poco más alejado del labio. Lucas Chumbo lo hace en el sitio crítico y me parece una locura.

 

A nivel personal, ¿cuáles son tus metas y hasta dónde te gustaría llegar en este mundillo? ¿Algún spot entre ceja y ceja?

La verdad es que esto lo hago porque me gusta, tengo metas personales y objetivos, pero en cuanto a surfing, pero no en cuanto a poder vivir de esto, pero, por ejemplo, tengo metas como poder llegar a la final del Punta Galea Challenge aquí en casa, me haría mucha ilusión. Competir en los campeonatos, etc. también, pero, sobre todo progresar como surfista, persona, rescatador de moto de agua y poder seguir formándome, aprendiendo y cada vez surfear olas más grandes y más cómodo. Para mí esto hace dos años era un hobbie. En Meñakoz me lo pasaba de lujo y ya está, no sabía que iba a llegar a donde estoy, entonces tampoco tengo el objetivo de vivir de esto. Tengo objetivos personales en cuanto a progresión.

Para mí sería un sueño ir a Mavericks. Es como la famosa ola de Mavericks, la meca. Aquella película que hicieron de “Buscando Mavericks” la vi 350.0000 veces y la verdad es que tengo muchísimas ganas de ir.

 

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Cuando hablamos de superar los límites de uno mismo, eso ha de ir forzosamente ligado a una pauta de entrenamiento y ‘trabajo de campo’. En tu caso, tratándose de olas grandes, ¿de qué maneras te preparas física y mentalmente para estar en la mejor forma posible en unas condiciones tan duras y exigentes?

Actualmente entreno tres días en gimnasio, sobre todo entrenamiento funcional, que me lo lleva la gente de Your Trainers de Asturias. Es un entrenamiento enfocado a ganar algo de fuerza, pero sobre todo a movilidad. Moverte y sentir todo. Tener mucha elasticidad y estar bien físicamente en cuanto a caja. Aparte de eso entreno una o dos veces a la semana en la piscina. Aquí entreno el llevar las pulsaciones lo más altas posibles y después hacerme una apnea buceando o estática o con pesas debajo del agua o sin aire. Al final lo que consigo con estas dos cosas es que, si me encuentro bien físicamente en cuanto a apnea y gimnasio y, sobre todo, aparte de esto, surfear todo lo que pueda y más. Estar todo el día en el agua. Tienes que estar cómodo en el agua, ir mejorando la técnica y si al final te encuentras físicamente bien y que estás surfeando bien y estás cómodo en el agua, eso es lo que me hace tener un balance y una tranquilidad mental para poder enfrentarme a esas olas.

 

Un equipo adecuado es el otro gran pilar, sobre todo cuando te la juegas. ¡Háblanos acerca del ‘survival kit’ (tanto tablas como moto, chaleco…) de Tito Ortega cuando se va a cazar monstruos por ahí! Jejeje.

Básicamente me parece un punto muy fuerte confiar 100% en tu tabla, en tu pincho. Tengo, digamos, empezamos desde un 7 pies de pincho, de gun. 7,0, 7,4, 8,0. 8,6, 9,6, 10,0, 10,4 y luego tres tablas de tow-in, que, dependiendo de lo grande que esté o el viento que haya, se utiliza de un peso u otro. Por ejemplo, mi tabla leve es de 7 kilos para días “pequeños”, como de cinco o seis metros, pero con poco viento. Luego tengo una de 9 kilos y otra de 9,5 kgs. que esas ya son para los días gigantes y al final tenemos dos para tener un back up por si acaso se nos se escapa a la arena, etc. para no tener que ir hasta la arena.

Aparte de eso, importantísimo el chaleco de impacto, que es como un peto con unas placas, las que siempre flotan. Ese siempre hay que llevarlo porque si te quedas inconsciente y no te da tiempo a tirar del otro chaleco, siempre vas a salir a flote. También el chaleco inflable que utilizo, dependiendo del chaleco, cartuchos de 25 o de 38 gramos y tienes cuatro tiros y entonces puedes tirar y deshinchar. Es decir, te comes una ola, tiras, sales y deshinchas y tienes como cuatro vidas.

Estos dos chalecos son fundamentales y, por ejemplo, si este segundo chaleco de inflar no funciona porque estás muy abajo y hay demasiada presión, con el otro chaleco de impacto siempre vas a flotar, entonces, siempre sales a la superficie y, aparte de esto están los factores como humanos, digamos: dos motos de agua siempre. Si hacemos tow-in, una moto de agua lanza al surfista y la otra moto va por detrás de second safety por si falla la primera seguridad, va la segunda. O si tarda mucho en salir y se come dos olas, va el segundo.

También tenemos un spotter en el acantilado, que es el que nos va cantando las olas: esta serie tiene cuatro olas, id a la primera, id a la segunda, pasad para atrás, etc. Esto al final es un equipo para nosotros y actualmente yo formo parte del equipo de Jet Resgate de Nazaré y formamos parte Ramón Laureano (conduce la moto), Jose Sales (spotter) y Antonio Laureano y yo, que ambos somos surfistas y conducimos la moto.

 

Como decíamos, en el caso de surfistas XXL la cosa cobra especial importancia y mantener al día moto, chalecos, inventos… Se convertirá en todo un ritual. ¿Cómo es gestionar y mantener un abanico tan amplio de material técnico? ¿Es el surf de ola grande especialmente costoso? ¿Cuentas con algún tipo de sponsor o ayuda?

He tenido una suerte que no me la creo ni yo porque haciendo el curso de Jet Resgate de Water Safety y tow-in conocí a Antonio Laureano y conectamos increíble y, bueno, la primera temporada fui allí sin nada y de vez en cuando me llevaban y nos llevábamos de lujo y esta segunda temporada como que ya me involucraron en el equipo y hemos estado entrenando y seguimos entrenando claramente.

Entonces, mantener dos motos de agua es una pasta y siempre dan problemas por un tubo: hay que hacerle cada 50 horas la revisión, de repente el día gigante no te arranca y tienes que llevarla volando al taller a que te la arreglen rápido, constantemente dan fallos, pillas un cabo, se te para, cámbialo, quita la rejilla, saca los cabos, pon la rejilla, la turbina. Aprendes de todo con las motos de agua.

Los chalecos son carísimos, pero al final te salva la vida. Con las tablas tengo la suerte de que me ayudan algo, me hacen un módico precio, si no también sería mucho dinero porque ya solo una tabla buena para olas gigantes es mucho dinero. Y bueno, los inventos son lo de menos y los trajes, que es lo que usamos todos.

El surf de olas grandes es muy costoso. Al final, todo el material que he citado anteriormente es muy costoso y, aparte de eso, si quieres ir a un swell a surfear Jaws, por ejemplo, no puedo cogerme un vuelo de aquí a febrero, tengo que comprarlo uno o dos días antes y al final eso es cada vez más caro y más caro y se hace una bola. Por ejemplo, el almacén que tenemos para guardar las tablas. Hay que pagar muchísimas cosas, es un deporte muy caro.

Actualmente cuento con ayudas: Surflogic, que me ayuda con su material, x dinero de material al año y aparte me ayudan con la grabación de imágenes, etc. Tengo también a Premium que me dan trajes, fundas y todo ese tipo de material y al final me ahorro bastante dinero y los entrenadores de Your Trainers que me ayudan a prepararme físicamente y el módico precio de las tablas que mencionaba antes.

 

En caso de poder elegir, ¿te lanzarías a la caza de olas gigantes por libre, a modo de ‘marca personal’, o te gustaría participar en eventos y circuitos profesionales? Puesto a soñar, ¡descríbenos tu futuro ideal!

A mí no me importaría ninguna de las dos. Si compito voy a seguir buscando olas por libre y si no compito, también voy a seguir haciéndolo. Sí que me hace ilusión competir en olas grandes porque al final eres tú solo con otros cinco y tienes olas para los que están en la manga solos, me motiva mucho eso pero, a la vez, me motiva mucho lo otro porque nos ayudamos entre toda la comunidad de olas gigantes y poder decir, de repente, hay un swell en Mavericks y coincidir todos en un avión o lo que sea, me parece increíble, así que me encantaría hacer las dos a la vez.

 

Sea cual sea, te deseamos lo mejor y que sigas compartiendo con Margruesa todos tus retos y sueños. ¡Un Fuerte abrazo Tito!

Muchísimas gracias a vosotros. ¡Un abrazo fuerte!

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