5 minutos con Self Surfboards

Joseba, más conocido como Self Surfboards se arriesga con shapes diferentes manteniendo siempre su esencia clásica y artesanal. Además nos cuenta la aventura que comenzó hace unos años junto a su pareja Ane, The Pass, una tienda/cafetería de obligatoria visita.

¡Saludos Joseba! Bueno… Aunque resulte poco original, la primera pregunta resulta obligada: ¿Cómo y cuándo surge tu interés hacia el mundo del shape?

Siempre que me preguntan esto ni yo me creo que hayan sido ya 10 años los que llevo dedicados plenamente a hacer tablas, si me paro a pensar en eso ¡me parece una locura! Llevo toda la vida pasando el tiempo dibujando, pintando, sacando fotos, haciendo música y algo que empezó como una expresión artística más fue poco a poco transformándose en mi forma de vida. De todo lo que he probado, el surf y el shape pueden ser los que más me llenen y la simple satisfacción que me da ver una tabla bien acabada es lo que me hace seguir adelante con esto.

 

Una cosa es sentir cierta inclinación a hacer tablas, algo que mucha gente puede compartir. Y otra bien distinta es comenzar a tomártelo con la suficiente seriedad como para que otros surfistas confíen en tus diseños, éxito que no todos logran.

¿Cómo ha sido tu evolución hasta el punto en que se haya ‘Self Surfboards’ ahora mismo?

Desde el principio mi inspiración han sido las tablas “retro” o dicho de otra forma, no performance. Partiendo de esa base los inicios fueron bastante jodidos. Se me conocía como “el que hace esas tablas raras”. Muy poca gente sabía lo que eran los Hulls, desconfiaba de los Single fins y ya ni hablar de los Bonzers y los tablones clásicos, planos y 10kilos de peso. Supongo que poco a poco eso ha ido cambiando porque cada vez se han ido viendo más y más tablas retro en el agua y fuera de ella también. Creo que lo más importante en un oficio como éste es no pensar que has llegado a una calidad suficiente para vender y estancarte. Todo se puede mejorar y siempre va a haber alguien mejor que tú. Hay que intentar llegar un paso más allá.

 

Resulta evidente que para ti las vías de experimentación, en cuanto a líneas y estética, dista mucho de otro tipo de marcas más centradas en el ‘shortboard performance’.

¿Qué te resulta inspirador a la hora de trabajar un foam? ¿Alguna influencia en particular?

Hay muchos shaper que me gustan y tengo uno favorito por cada tipo de tabla seguramente pero intento canalizar esas influencias y crear algo propio. Me encanta buscar en libros de surf, ver fotos de los 60 y 70, me encantan los tablones californianos de aquella época.  A la hora de shapear siempre empiezo con una curva que me recuerda a algo que haya visto y con el tiempo va cambiando. Eso me hace llegar al punto que realmente quiero. Cuando estoy shapeando suelo estar pensando en cómo va a actuar o cómo quiero que actúe la tabla en el agua y esto hace mi trabajo más interesante. En cuanto a la estética me gusta ir cambiando de estilo. Desde resinas tintadas con estilo clásico, a abstractos con varios colores hasta resin panels de un solo color. Lo que más me interesa es que cada tabla sea única y aunque el gusto de la gente se suele repetir, siempre hay un tira y afloja por ambas partes hasta llegar al punto en el que los dos estamos de acuerdo.

 

Ese toque artesanal suele dar lugar a unos resultados que hacen de cada tabla un objeto único y, por tanto, acaban siendo su valor añadido.

¿Qué tipo de detalles, tanto a nivel de shape como estéticos, consideras que acaban haciendo de una tabla algo realmente valioso?

Creo que todo en general, pero cada shaper da su toque personal a los detalles de las tablas, no solo estético sino también a nivel funcional dentro del shape. Para mí la gran diferencia está en los pequeños y simples aspectos como el outline. Es a lo que más tiempo le dedico cuando estoy shapeando, ya que una medida mal tomada a 12pulgadas del nose o del tail te puede destrozar el diseño. Una tabla puede llamarte la atención solo por eso y decir, “joder que pintón tiene ésta”, ¡te echarías unas risas viéndome hablar solo en el taller cuando acabo un shape jaja! Me gusta que las curvas sean fluidas y orgánicas, simples. En mi caso particular, shapeo, glasseo y acabo todas las tablas que llevan mi nombre y pienso que si “todo queda en casa” hace el trabajo artesanal realmente valioso. Aparte que cada tabla es única y eso también le da un valor añadido.

 

Luego llega un punto en que decides ir ‘con todo’ y abres ‘The Pass’, un surf shop que más bien parece un espacio soñado que ha cobrado forma. ¿Cómo ha sido el proceso desde que decides abrir la tienda hasta que, finalmente, se materializa?

Tal y como dices es un espacio soñado o más bien, muy bien pensado. Ane (mi novia) y yo estuvimos años recopilando ideas de nuestros viajes por Asia, Indo y Oceanía. Desde el principio tuvimos claro que había que ofrecer al cliente una experiencia, más que un lugar donde hacer compras. Nuestro local se divide en tres espacios: la tienda, una pequeña cafetería y un patio interior lleno de plantas donde puedes tomar una cafecito tranquilo y relajarte. Al ser una idea que siempre hemos tenido, en el momento en el que cierran la tienda que Patagonia tenía en Donosti y Ane se queda sin trabajo, decidimos tirarnos a la piscina. Fue un proceso bastante natural, ya que inconscientemente, cada paso que dábamos en nuestra vida iba dirigiéndonos hacia nuestra tienda/cafetería y en nuestra mente estaba muy claro cómo queríamos que fuera. El local antes albergaba una antigua carpintería que en su día era de mi abuelo pero llevaba muchos años en desuso, estaba hecho mierda. Entre Ane, mi hermano y yo hicimos prácticamente toda la obra, ¡cosa que no volvemos a hacer ni locos!

 

En ‘The Pass’ no sólo hay tablas ‘Self’ a la venta, sino un amplio abanico de productos –en esencia- afines a ese cuidado detallista del que veníamos hablando. ¿Crees que hay un nuevo auge por parte de las iniciativas o marcas más ‘pequeñitas’ y exclusivas? Y, quizás más importante, ¿crees que hay un público dispuesto a valorar esos detalles?

A los dos nos gustan mucho las cosas y objetos especiales. Hay marcas y diseñadores muy buenos y que hacen las cosas muy bien a los que nos encanta abrirles nuestras puertas y ofrecerles un espacio en el que vender sus artículos. Es verdad que somos bastante “quisquillosos” a la hora de elegir marcas. Ane no para de buscar y encontrar marquitas pequeñitas que le gustan y, al final, el tener cosas “únicas” o un poco más exclusivas en la tienda le da un valor añadido. Hay mucha gente que valora eso, el tener algo especial, diseñado o hecho por una persona que ha pensado, diseñado y creado el producto con todo el cariño y esfuerzo del mundo.

 

En tu caso, podemos contar con esa doble visión de shaper y propietario de una tienda. Ambas, facetas íntimamente ligadas con el trato directo hacia el cliente.

En base a tu experiencia, ¿dirías que nombres como Amazon, Primark o Inditex nos han mal educado en cuanto a los precios bajos y la instantaneidad del servicio o el sector ‘local’ siempre tendrá su huequito gracias, precisamente, a ese trato directo y personalizado?

Pienso que, por supuesto, se está mal educando al cliente con estas mega empresas. Por ejemplo, en la moda, antes solo había dos temporadas, primavera/verano y otoño/invierno. Nuestros padres nos compraban unos cuantos conjuntos buenos para verano y lo mismo para invierno. Ahora, en empresas como Inditex, tienes prendas nuevas continuamente. Esto hace, además de ser un desastre ecológico, crear una adicción terrible a las compras basura y a querer estrenar prendas nuevas cada dos por tres. Lo que viene a ser totalmente lo opuesto a nuestro modelo de negocio y eso es difícil de enseñar al cliente, ya que está acostumbrado a precios bajísimos y no le importa tanto que una camiseta le dure en el tiempo, sino que busca que sea barata. Es lo que también estoy viendo cuando alguien me pide una tabla, premia más el precio que la calidad y los materiales.

Contra esto es muy difícil luchar. Intentamos explicar que son marcas de calidad, que hay un gran trabajo tanto de diseño como de selección de ropa detrás. Hay gente que lo valora y aprecia el buen trato y la calidad, y hay otros que incluso regatean el precio. Algunas veces puede resultar muy frustrante que la gente no valore el trabajo y las horas que pasas con una sonrisa en la cara, no todo es de color de rosa.

 

Volviendo al asunto del shape, ¿cómo ves la cultura de surf/shape clásico en nuestro país? ¿En qué medida hemos evolucionado durante estos últimos años y qué nos queda por aprender y mejorar?

Creo que en general hay bastante aprehensión hacía el surf retro o tablas clásicas y la mayoría de las veces es por ignorancia o por el miedo a lo no convencional. Veo mucha gente con shortboard performance en días hasta la rodilla mojando el traje. Hace unos años vino a visitarnos un amigo de San Diego, CA y sentados en el muro de Sagües me decía, “tio, porqué nadie va con tablón?  ¡Si está enano!

Hay un pensamiento generalizado de que el tablón es para viejos o algo así y sinceramente no lo entiendo.

Estamos en una época del surf donde tenemos una diversidad de tablas brutal. Hay shapers locales que hacen de todo y que están (estamos) encantados de hacer la tabla más caprichosa que se te antoje: edge board, canales, twinzers, bonzer, flex tails….Creo que en la diversidad está la riqueza y cuanto más tablas se prueben, la cultura se expande al igual que la experiencia con el surf.

 

Retomando ‘Self’ y ‘The Pass’, proyectos personales a los que obviamente has dedicado tu vida, ¿cómo auguras su futuro y en qué medida esta ‘nueva normalidad’ puede afectar al método que venías siguiendo con ellos hasta ahora?

La verdad es que estoy viendo dos puntos diferentes. En cuanto a Self, los pedidos han bajado notablemente, cosa que me esperaba desde el principio del confinamiento. La gente está perdiendo sus trabajos o está con jornadas reducidas y eso afecta al 100%.

Sin embargo, estamos viendo que en The Pass trabajamos mucho más que el año pasado o incluso que antes del confinamiento. Creo que la gente se ha acostumbrado a quedarse en el pueblo y en consumir local. Hay gente que nos ha descubierto después del confinamiento porque al trabajar desde casa ha podido salir a la calle a hacer un descanso, cosa que antes no podía al pasar todo el día en la oficina. Así que pienso que todo tiene un lado positivo. Aun así, el futuro se ve con mucha incertidumbre ya que un nuevo confinamiento o situaciones similares nos pueden hacer mucho daño. Por el momento hay que vivir al día y adaptarse a esta nueva vida. No quiero decir que sea malo, ya que estos cambios te pueden llevar a buscar nuevas vías de negocio y vete tú a saber, igual un día termino haciendo stand up paddles jajajaja.. eso nunca!

 

Bueno Joseba, esperamos de corazón que ese futuro del que hablamos siga presentándose plagado de encanto e ilusión. ¡Muchas gracias por tus palabras y tu tiempo!

¡Gracias a vosotros otra vez más por ofrecerme un huequito para charlar! ¡Un abrazo!

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