Pedro Ramis

Pedro Ramis

Por aquí hablamos más de surf de lo que surfeamos

Buenas Pedro! Suponemos que lo primero será que nos cuentes un poco cómo es la vida en Mallorca. Nos referimos al lugar, el ritmo de vida, las olas…

¡Buenas! Pues lo que más llama la atención es que Mallorca tiene dos caras opuestas, una especie de doble personalidad esquizonfrénica a lo Dr. Jekill y Mr. Hyde. Por un lado, es el parque temático más descerebrado del Mediterráneo, con millones de turistas que nos visitan cada verano y se cuecen al sol. Por otro, es una isla de paso tranquilo, siempre asomada al mar y sus costumbres, con tradiciones centenarias y paisajes increíbles. La gente es hospitalaria, pero acostumbrada a guardar secretos y a protegerse de las invasiones desde hace diez siglos. Con todo, es difícil encontrar un mallorquín que no sienta por esta roca un amor incondicional, aunque nunca sea correspondido.

Muchos pensarán que ser de Mallorca resultaría todo un castigo para alguien que ama el surf, sin embargo quizás se sorprenderían con la constancia y calidad de olas que hay en Baleares 😉

Somos una isla y eso tiene ventajas: cualquier dirección de mar siempre está bien orientada en algún rincón de la costa, las distancias son cortas y en nuestro mar las mareas son inapreciables. Gracias a eso tenemos nuestros grandes momentos.
El norte de la isla brilla por su constancia y sus fondos de roca. El sur es menos consistente, pero también tiene sus días épicos. Hay olas de todo tipo, pero las de fondo de roca son, por su fidelidad, las mejores y más concurridas.
Quisiera deciros que esto es un cofre escondido que atesora rompientes de clase mundial, pero no quiero mentir. Diré la verdad y os hablaré del cuarto de metro permanente, de las contadísimas jornadas invernales donde el periodo pasa de 9 segundos y de nuestra cruda realidad: con suerte, surfeamos dos o tres veces por semana en otoño e invierno y una o dos veces al mes el resto del año. Pero oye, ni un complejo. Cogemos lo que se nos ofrece con mucha gratitud 😉

Uno de los motivos por los cuales nos apeteció sentarnos a hablar contigo son tus inquietudes. Siempre estás generando un montón de contenido en tu blog, ya sea de surf, de arte…. ¿Qué nos cuentas de eso?

Me gusta que habléis de inquietudes porque es precisamente eso lo que siento a menudo. Un estado de ansiedad sana, de curiosidad permanente. Me gusta mucho leer, apreciar la belleza, surfear, hablar con gente que te remueve… cualquier detalle que calme esa inquietud, que la equilibre.

Así es como vamos haciendo cosas, construyendo el blog, escribiendo, investigando, organizando, discutiendo mucho también. Y en todo ese meollo el surf y el arte se cruzan, se mezclan y forman una parte muy importante de todo.

Otro aspecto importante es tu iniciativa a la hora de entrevistar gente, cosa a la que no muchos se animan. ¿Qué tipo de personajes son los que más te interesan?

Jajajaja Pues hace tiempo que no hago entrevistas, aunque es mi parte favorita del blog. Sobre todo por lo que comentaba antes de hablar con gente que te remueve.

Siendo un blog de surf y arte, trato de buscar a personas que puedan ofrecer puntos de vista diferentes sobre esos temas: desde un surfista atípico como Legi o escritor comprometido como Willy Uribe a una mujer inclasificable como Leyre Putosurf, pasando por un shaper personalísimo como Kim Francis o Ikki Fujiwara, un japonés que conocí gracias a serendipias varias.

Creo que todas las personas que he entrevistado ofrecen una visión interesante de la escena surfista y artística y, sin excepción, tienen mucho que decir. Yo me limito a ofrecer el espacio.

Ya que estamos hablando de ello, ¿crees que el hecho de pertenecer a un lugar donde no se puede surfear a diario favorece tener un espíritu más inquieto?

Absolutamente.

Siempre recuerdo la potente escena cultural del Grunge (los nacidos después de los 90 podéis saltar esta pregunta jajajaja) que surgió en Seattle y desde allí se extendió al mundo entero. Los que estudiaron el fenómeno concluyeron que un punto importante fue el clima: Seattle es una ciudad muy lluviosa, con inviernos duros. La peña tenía que buscar entretenimiento sin salir de casa, leían más, escuchaban mucha música, y todo aquello fue el germen de esa explosión cultural.

En mi modesta regla de tres, creo que aquí pasa lo mismo: hablamos más de surf de lo que surfeamos. Nos mantenemos conectados viendo vídeos, fotos, arte, tablas… Es la manera de seguir siendo surfista en un sitio de olas inciertas. Eso hace que la atención se mueva rápido y que los tiempos de espera entre marejadas se llenen de todo tipo de cosas. Eso explica la escena cultural relacionada con el surf tan potente que hay en Barcelona, por ejemplo.

Y como todo va relacionado, hablando de inquietudes y carisma… ¿Cómo ves el panorama surfero nacional? ¿Alguien o algo que te llame la atención?

Yo creo que tenemos suerte. Es un privilegio tener tantos kilómetros de costa en el mismo país. El problema es como se gestiona ese valor. Por ejemplo en Euskadi se ha creado una especie de oasis australiano donde se cuida el surf y se intenta aprovechar como motor para otras cosas, pero en el resto de España (honrosa excepción en las Canarias) se sigue viendo como algo exótico que no merece atención, ni patrocinio, ni desarrollo.

Sin embargo, el surf nunca ha estado tan de moda como ahora. Nunca se ha explotado tanto en publicidad. Pero lo que se promueve es un estilo de vida muy concreto asociado al surf, no la actividad en sí. Eso, como ya dijo Nat Young hace muchos años, “nos ha puesto en la senda equivocada”.

Pese a todo, soy optimista y creo que debemos disfrutar de este momento de explosión. Es cierto que hay más gente en el agua, que las escuelas de surf lo petan y respetan poco, pero el mar ya se encarga de poner orden. En ese sentido, en el Medi seguimos siendo una rara minoría y aunque las olas se van llenando, aún no sentimos el agobio de las costas del norte.

Y en cuanto a surfistas, hay talento de sobra. Para dar, tomar y exportar. Pero falta apoyo, como comentaba. Siempre sigo a los que hacen cosas diferentes y se pelean en costas lejanas: Aritz, Hodei, Gony, Kepa, Jonathan, Axi… Creo que eso nos inspira a muchos y complementa la falta de olas.

Al margen de los surfistas ¿qué opinión te merecemos los medios en general? Ya sea prensa escrita, webs, blogs… Al fin y al cabo nosotros jugamos un papel esencial a la hora de transmitir todo lo relacionado a nuestro deporte y, por ello, también somos influyentes a la hora de crear esa escena.

Hay medios que me gustan más que otros, claro, pero en general me interesan todos. ¡Esto es surf, nada nos apasiona más!

Sin embargo, sí hay detalles que me escaman, como la corrección política tan forzada. Creo que a veces falta honestidad por miedo a ofender o meterse en jardines. Falta sentido del humor y coraje. Internet lo ha cambiado todo y además de un buen redactor, necesitas un abogado.

Si hoy relees los primeros números de Surf Europe, por ejemplo, flipas al ver lo que escribían esos tíos. Se la soplaba todo y tengo mis dudas de que editaran la revista estando sobrios, jajajaja… Luego la revista se vendió y ya llegó la gran corporación a matar la creatividad. Pero esos primeros números son oro puro (y los tengo en casa bien guardados, por cierto).

Con todo, como bien decís, los medios sois influyentes y creo que alimentáis la vanguardia del surf. Eso nunca es malo. Se puede hacer mejor o peor, pero siempre estará mejor que no hacer nada.

Por cierto, ¿sigues algún medio en particular? De quién crees que deberíamos aprender para mejorar

Sigo muchos medios y webs y creo que el espejo en el que mirarse son esas publicaciones casi de coleccionista donde el surf es una excusa transversal para abordar muchos otros temas.

Me gusta Surfer’s Journal, White Horses, Panthalassa, Paper Sea, las desaparecidas Glide o Kurungabaa y algunas otras. Las que aprovechan un trip a Indo, por ejemplo, para hablar de la cultura e historia del país o que intercalan una orgía de fotos de olas perfectas con algún fragmento de poesía o buena literatura. El surf como eje de una rueda que abarca mucho más.

De lo nacional me divierto mucho con Cerveza Salada y creo que la renacida Surfer Rule y vosotros en MarGruesa sois el ejemplo a seguir. Para el tema del arte y buscar joyas para el blog, confieso que paso mucho tiempo en Behance e Instagram. Eso es un caldo de cultivo brutal. Nunca había sido tan fácil conocer la obra de tantas personas distintas y de lugares tan diversos. Hay mucha autenticidad y entusiasmo si se mira con atención. Hay belleza y talento en todas partes.

Oye ya que estamos metidos de lleno en esto, soluciónanos por completo la papeleta aconsejando a qué tipo de surfer crees que deberían potenciar los medios y las marcas al margen, claro está de su talento en el agua.

Esta es fácil. Debería potenciarse al surfista que mire un poco más allá de las pegatinas y los campeonatos. Más Dane Reynolds y menos Gabriel Medina, para resumirlo a lo bruto.

También a los chavales que empiezan. Patrocinar a Fanning o a John John es fácil. Son fueras de serie, estrellas del rock. Lo díficil, lo bonito y comprometido con el surf, sería apoyar a los juveniles. Meter el 50% de lo que vale la WSL en un circuito para chavales. Pero claro, Fermín Eldesucasa no vende camisetas, ni gorras, ni trajes como Kelly Slater.

Por cierto, ¿con qué tipo de tablas sueles tirarte al agua? ¿Cuáles son los shapes y tipo de surf que más te llaman? En base a eso, ¿crees que lo clásico va más ligado a la estética, ya sea en los trajes, las pintadas… Mientras que el high performance va al grano y pasa de ese encanto?

Jajajaja… De high performance mejor le preguntáis a otro. Yo soy feliz con muy poco.

Aunque tengo algunas más, ahora surfeo sólo dos tablas: una short espesita y una mini malibú para los momentos de desesperación. Siempre me ha gustado surfear una tabla hasta que ya no da más de sí. Cambiar de tabla me agobia, demasiados parámetros. Admiro a los tipos que cambian de tabla a menudo y juegan con combinaciones de quillas. A mí todo eso se me escapa. Por eso suelo surfear tablas sin demasiado compromiso, que valgan para todo. Y para las olas de aquí y los años que uno ya va contando, cada vez con más volumen.

No obstante el shape es un tema que me interesa. Creo que hay talleres y shapers que hacen verdaderas obras de arte. Hay muchos en todo el mundo creando e investigando, a veces en caminos completamente divergentes. Todo eso es lo que hace crecer el surf. También el arte: la personalización de tablas es un género en sí mismo y hay artistas alucinantes.

Antes compartías con nosotros los encantos de tu sitio. ¿Cómo ve, por otra parte, un mallorquín la costa norte? No se, ¿qué idea crees que desprendemos para la gente del mediterráneo?

Creo que para nosotros la costa norte es un lugar de peregrinaje. Conozco a muy pocos mallorquines que no hayan surfeado vuestras costas, de Euskadi hasta Galicia o la vecina Côte des Basques alguna vez. Es por las olas, claro, pero también por la cultura, por la historia y por la gente.

Además hay cierta sensación de respeto -al menos yo la siento- porque estás surfeando un lugar de pioneros, donde ya entra al agua la tercera generación de surfistas. Lo que debe sentir un Californiano en Hawaii, quiźa.

Y en cuanto a los locales… Hace mucho tiempo leí una primera impresión de un surfista inglés sobre los surfistas de la costa cantábrica: “ojos oscuros, barba mal afeitada y una sonrisa de bienvenida difícil de arrancar”. Yo añadiría el compromiso con el surf y el mar. Entonces el resumen estaría completo.

¿Algún visitante ilustre que se haya pasao por tu playa? ¿Alguien que te haya dejao flipao con su surf? ¿Y en cuanto a entrevistados o personajes en general…?

Recuerdo un buen día de olas que al llegar a la playa notamos bastante alboroto. Al llegar a la ola vimos que la gente de Volcom, con Gony al frente, estaba en el pico. Estaban documentando un trip por el Medi y esa fue una de sus paradas. Vimos surf potente durante un buen rato. Pero he de decir que hay muy buenos surfistas por aquí. Aún con las malas condiciones, hay tipos que se lo curran mucho, que pasan meses fuera, en Marruecos, en Portugal, en Indonesia, en las Canarias y que andan muy finos.

Siempre he pensado que habría más tranquilidad en los picos si además de surfear, disfrutásemos viendo surfear a otros.

También han estado por aquí Aritz, Kepa, Axi… Y con estos dos últimos he tenido la ocasión de mantener buenas conversaciones. Siempre me sorprende lo mismo: la naturalidad con la que viven ser surfistas profesionales. Aún recuerdo cuando Kepa, mientras apurábamos el final de una comida en un restaurante del centro de Palma, dijo algo como: “mañana marcho a Senegal, está entrando una buena marejada”. Y lo dijo como yo te diría “mañana cojo un vuelo a Barcelona para ir a un congreso”. Aquello me dio que pensar. Me dio un bajón pensando en si no estaría malgastando mi vida. Esa noche dormí mal jajajaja!

Bueno Pedro, muchísimas gracias por compartir con nosotros este rato y, sobre todo, por aconsejarnos y dejar que nos aprovechemos de tu experiencia y “savoir faire” 😉

Siempre estoy encantado de hablar con gente de mar. Muchas gracias a vosotros por ofrecerme vuestro espacio, esta MarGruesa tan potente y especial. Buenas olas y un abrazo fuerte.