Estaba ecuchándoles y les dije: ¿sabéis una cosa? a la mierda. Yo no quiero hacer eso.

“En aquella época estaba en el programa de juniors de Billabong. Los únicos surfistas que podían definirse como freesurfers eran Margo (Brenden Margieson) y Frankie Oberholzer. Yo estaba metido en la rueda de la competición, pero no tenía el espíritu de gente como Parko o Mick. Al final la rueda seguía girando porque prefería eso a currar en cualquier otra cosa.

Tenía 18 o 19 años, fue el año que Parko ganó en J-Bay como wildcard. A mi me invitaron al CT de Mundaka, y quedé quinto. Fue tras la manga de cuartos, sentado en las rocas de Mundaka con Parko y Luke Egan. Luke nos dijo: “chicos, probablemente haréis el QS y trataréis de clasificaros, puede que os lleve un año o varios, pero tendréis que trabajar duro y haréis una gran carrera si os lo proponéis.”

Habíamos bebido unas cuantas birras, y probablemente estaba algo activado. El sol se estaba poniendo en la costa vasca. Estaba ecuchándoles y les dije: ¿sabéis una cosa? a la mierda. Yo no quiero hacer eso.

Parko estaba en plan, yo sí. Probablemente ellos ni se acuerden, pero yo lo recuerdo con claridad porque fue un momento importante para mí.

Entonces propuse a la gente de Billabong hacer las cosas por libre. Surfear las tablas que fascinaban y viajar a lugares poco explorados. Hacer algo diferente. Me dijeron, OK, inténtemoslo un año. Era la época en la que Margo se estaba tomando las cosas con más calma, así que podía ser mi momento. Yo decía que sí a todos los viajes, y así fue como surgió”