Foto: Pacotwo
Foto: Pacotwo

Días antes de que comenzaran las obras ya intentábamos arrojar algo de luz en el tema. Comenzaron las obras y comenzó la avalancha de bienintencionadas, pero posiblemente ineficientes acciones de comunicación. Ruido desde luego se ha conseguido, pero hay veces que con eso no basta…

Un tertuliano del “Sálveme Deluxe” nos sugería en forma de tweet que Mundaka necesitaba de nuestra cobertura mediática…y la verdad, fue ahí cuando se nos fueron las ganas de seguir con esta historia. Otros lo vieron como una oportunidad, y se unieron al tren de la salvación de Mundaka: hacemos un texto populista y ya hemos cumplido…o vendemos unas camisetas y de paso hacemos negocio.Para nosotros hubiese sido muy fácil envolvernos en la bandera del ecologismo, invadir este texto de hashtags salvadores y tratar de vendeos la moto que el surf es un negocio, mientras tratamos de rentabilizar la catástrofe que se avecina en forma de visitas.

Pero creemos que el tema de Mundaka ha destapado otro problema de fondo, el desorden en el que vivimos como colectivo. No somos creíbles. La gente de la montaña es mucho más creíble como colectivo que la comunidad surfera. ¿Dónde estamos cuando se organiza una limpieza de playas? ¿Cuántos de nosotros aportamos algo a Surfrider Foundation o Save The Waves? Eso sí…qué fácil es poner un hashtag y sentir que estamos haciendo algo por el medio ambiente.

Quizás antes de movilizarnos deberíamos mirarnos el ombligo, recapacitar con cierto sosiego, y después actuar.

Al hilo de esto, opiniones como las vertidas por la gente del Surfilmfestibal, y por Felip Verger (Niega), creemos que van en la buena dirección.

Bien es cierto que el procedimiento de urgencia con el que se ha actuado en Mundaka no ha dado mucho tiempo para que reaccionemos con serenidad, pero debería servirnos como lección para próximas veces. Si queremos que se nos tome en serio, lo último que necesitamos es dar la sensación que hemos dado. Tenemos federaciones que deberían servir para algo más que para organizar circuitos y cubrirnos en caso de accidente; tenemos líderes de opinión que deberíamos usarlos como catalizadores para movilizar a la gente, y por supuesto deberíamos apoyarnos en gente especializada y actuar más con la cabeza y quizás menos con el corazón.

Dicho lo cual, hemos querido ir más allá y hemos tratado de ponernos en contacto con los implicados en las obras para que nos cuenten. Desde Azti nos derivaron al Ministerio de Medio Ambiente, donde conseguimos hablar telefónicamente con un par de personas. Su aportación de limitó a facilitarnos un correo electrónico donde podríamos mandar nuestras preguntas y esperar su respuesta (según ellos en poco tiempo) Seguimos esperando la respuesta.

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