Jabi Iraizoz

Surfista, viajero y vivo reflejo de la cultura "stoke", así es Jabi. Tremendamente inspiracional, como su próximo libro.

Creo que la vida premia la valentía.

¡¡Buenas Jabi!! Antes de nada, cuéntanos un poco de dónde vienes y cuál es tu relación con el surf y las olas para que, quienes no te conozcan, se puedan hacer una idea más cercana de tu persona 😉

Nací en Iruña-Pamplona hace treinta y ocho años pero desde pequeños, gracias a la afición de mi padre a la navegación y la pesca submarina, estuvimos muy conectados a La Mar.

Cada fin de semana íbamos a Hondarribi a navegar. Desde txiki también disfrutaba bajando cuestas en skate con una buena tropa de chavales de ese pueblo. Más adelante jugué a water-polo en el primer equipo que existió en Donostia-San Sebastián, el del Easo.

Un día alguien de la cuadrilla trajo unas tablas a la playa en Zarautz, probé y no me bajé.

Sabemos que de una circunstancia adversa tú supiste cambiar el punto de vista hasta convertirla en una de las más favorables de tu vida. No es nada fácil, ¿verdad Jabi? ¿Qué se le pasa a uno por la cabeza antes de dar ese paso?

Con la llegada de la terrible crisis económica que aún estamos sufriendo perdí mi trabajo. Conseguí otro y también lo perdí. El paro se me acababa y la novia que tenía entonces me dejó, jajaja…qué desastre. Gracias a todo eso que parecía tan malo entré en unos meses de reflexión y después, poco a poco, vino todo lo bueno, las piezas fueron encajando.

Tenía mucha hambre de descubrir los lugares que tantas veces me habían hecho soñar en las revistas de surfing. No es fácil, pero lo que más te frena son las excusas que se fabrican en la mente. Creo que la vida premia la valentía.

Antes de dar ese paso tenía mucho miedo a viajar en solitario. Me asaltaban muchas dudas.

Lo dicho, cuando todo parecía complicarse más de la cuenta tú decides irte a recorrer el mundo. Heavy.

¿Qué países has visitado? ¿Qué destino te ha marcado especialmente?

Obviamente cada lugar te aporta algo, sin embargo los hay que se convierten en etapas imborrables para la vida de una persona. En tu caso concreto, ¿cuáles dirías que han sido esas lecciones?

Vendí mi adorada furgo VW T4 Multivan, que tantas alegrías me dio y compré un billete especial alrededor del mundo. Marqué como destinos Indonesia, Australia, Nueva Zelanda y Polinesia Francesa. Me quedé con ganas de visitar Rapa Nui (Isla de Pascua) pero tendrá que ser en otra ocasión.

Cada país ha sido impresionante.

Indo es una parada en la vida de un surfista que marca un antes y un después. Allí pasé dos meses.

En Australia estuve seis meses, principalmente en Margaret River. Me impresionó mucho la calidad de las olas y el convivir constante de la comunidad con grandes tiburones blancos. Tienes más posibilidades de que te caiga un rayo que morir por un ataque pero están ahí y es su territorio. Eso le da otra dimensión a cada baño que te pegas. Al principio no me resultó fácil.

Nueva Zelanda fue bello y duro, con impresionantes sesiones en olas larguísimas y cañeras. Duro porque el dinero empezaba a agotarse y tuve que apretar los dientes currando en los viñedos (pasé en el país maorí tres meses).

Para finalizar el viaje pasé un mes en Polinesia Francesa donde encontré la ola que más me ha marcado en mi vida en una lejana isla y pude surfear solo junto a una ballena yubarta y su cría.

Este es uno de los principales motivos por los que nos apetecía charlar un rato contigo y suponemos que mucha gente estará viviendo una circunstancia similar: querer cambiar el rumbo pero no decidirse a hacerlo.
¿Qué les dirías a todos ellos?

Firmemente les animaría a que lo hagan. Que el tiempo en la vida es limitado. Entramos en la rueda de la nómina laboral, de las excusas y del miedo al fin y al cabo. Yo no soy ningún héroe ni un surfer profesional.

Soy más bien una especie de Walter Mitty (ver la peli La vida secreta de Walter Mitty versión de Ben Stiller) que ha tomado el testigo de otros viajeros y que ahora motiva a otros nuevos a hacer su viaje. Es simplemente una cadena.

El ser humano tiene una fascinación innata por explorar: ¿qué habrá detrás de esa colina? ¿Romperá una ola? Los mapas nos llevan a través de lugares inimaginables. Y la naturaleza siempre supera cualquier creación del hombre.

Al final uno hace balance y se da cuenta que las cosas no tienen un único punto de vista y que la vida toma infinidad de caminos diferentes.

¿Cómo afrontas tu vida ahora tras conocer y convivir con tantas culturas y religiones?

Lo más difícil es volver a encajar en la sociedad. Mientras viajas todo fluye. Un viaje así no pasa a menudo pero si se dan las circunstancias favorables para realizarlo es un pecado dejarlo pasar. He hecho otros viajes después, pero no como aquél.

Aprendes a perder miedo aunque te quedes sin cosas materiales. Siempre te queda una sonrisilla y una ceja arqueada por todo lo que viviste, jajaja.

Aprendes que el mundo es un pequeño planeta azul en el que todos nos parecemos mucho más de lo que pensamos. Y aunque vuelvas para empezar de cero habrás trabajado la confianza y la fuerza que te da el viajar en solitario.

Mientras haya gente que lea y que escuche siempre habrá algo que contar

De hecho intentas compartirlo con todo el mundo a través de un libro en el que cuentas tu experiencia. ¿Qué nos cuentas en sus páginas y qué crees que extraeremos en claro de todas ellas?

Así es. Le he dado forma a todo ello en El viaje de Odei, (ahora en campaña de crowdfunding en libros.com) un libro en el que he trabajado durante tres años.

Es una labor difícil porque a veces pierdes la objetividad pero gracias a ese trabajo ahora tiene una forma muy atractiva para la gente sedienta de viajar, bien sea física o mentalmente.

Llevé mi cámara al hombro cada día durante un año, todo el viaje. En el libro hay muchas de las fotografías que tomé, caligrafías hechas con pincel y explico muchas vivencias y aventuras.

Ponerse a escribir un libro es también el sueño irrealizable de muchos. ¿Basta con sentarse a hacerlo o tenías una rutina de trabajo? Nos interesa mucho el proceso de cómo te has enfrentado a un proyecto tan ambicioso

Ser autocrítico es muy importante. Seleccionar mucho y descartar lo que no es tan interesante. Consultar con profesionales que te digan la verdad sobre tu trabajo y trabajar duro en cada rato libre que tienes entre el trabajo y el agua. Meter horas.

Finalmente llega el momento de sacar a la venta una publicación. ¿Puede hacer frente a todo ello una única persona o se necesita el respaldo de un grupo editorial? ¿Cómo está ese panorama?

En Margruesa somos amantes de las cosas hechas con mimo en papel y nos interesa especialmente tu historia por todo el empeño que le has puesto

Es un libro que sigue una hilo conductor a través de las olas pero apto para cualquier lector en realidad. Contacté con libros.com, que es una editorial basada en un sistema muy bonito de crowfunding y que tiene unas condiciones dignas para los autores, algo que escasea bastante hoy en día.

Soy diseñador gráfico de profesión y he trabajado anteriormente en varias editoriales, por lo que se cómo funcionan, además de colaborar con la revista 3sesenta.

Mi blog Kukurustan ha sido durante años un campo de entrenamiento y experimentación perfecto.

Otra buena opción para la publicación de los libros es la autoedición. Pero hay que tener en cuenta que la distribución es un punto clave a tener en cuenta.

Con respecto al surf y las olas… ¿Cómo te lo tomas? ¿Qué spots o tipos de tabla son las que más disfrutas? ¿Tema competición y todo eso….? ¿Alguna figura que te inspire?

Creo que en la vida de cualquier surfista hay varias etapas. Creo que tiene que ver con la propia evolución como persona.

Cada vez busco baños en lugares más tranquilos o pequeñas joyas que pasan desapercibidas para muchos. Es bonito llegar a tu playa y ver que te siguen guardando el lugar que tanto te costó hacerte durante años, pero creo que una ola perfecta se estropea cuando hay ya demasiada gente compitiendo en el agua por ella. Pasar por encima de otros para llevarte tu ola hace que haya algo en la fórmula que no funcione para mí.

Me gusta experimentar todos los tipos de surf. He surfeado mucho en tablas high-performance pero en el pasado experimenté bastante con el fish y el single-fin.

También he tenido mis buenas sesiones de olas grandes con gun, aunque no soy un tamañero ni mucho menos pero de vez en cuando me da el punto y me pongo a prueba. Y ahora estoy experimentando con los handplanes y una alaia de mi amigo Blai de Getaria. La alaia representa un reto enorme para mí, es como un potro salvaje, jajaja. Cada tabla sirve para unas condiciones y te cuenta una historia al oído. Pero insisto que soy un surfista muy normal. La apnea me resulta muy relajante en los meses de verano, a la vez de un buen entrenamiento.

A nivel surf admiro mucho a nuestros surfistas locales pioneros de olas grandes. Ibon, Mikel Agote, Kanguro, Axi, Pablo García, Andoni de Orio, Iker Muñoz, Julen Larrañaga, Palotes, Koala, etc… Creo que han marcado un antes y un después y disfruto mucho viendo como dominan esas olas tan inaccesibles para la mayoría. Por supuesto de otra manera Patxi Pollo, Gallo y cómo no Aritz. También me llama mucho la atención Gerry López, en su mezcla de surf y yoga. O Ramón Navarro y sus orígenes de familia de pescadores. Los pioneros me merecen mucho respeto. Hay mucho talento que admirar en muchos países.

Y ahora, de vuelta a la realidad, ¿qué proyectos tienes Jabi? ¿Próximo paso a dar?

Mientras haya gente que lea y que escuche siempre habrá algo que contar. ¿Hay algo mejor que un hoguera y una buena historia tras una sesión? Hay muchísima gente con experiencias increíbles que transmitir a las que no se les da voz. Por eso me gusta entrevistar a gente por ejemplo para 3sesenta o en mi blog. De esa manera no se pierde el conocimiento y se pasa de generación a generación.

Vivir de ello no es nada fácil, procuro combinarlo con mi estilo de vida y seguir aprendiendo porque nunca acabas. Viajar y recopilar historias es una manera maravillosa de vivir.

Por lo menos que la pasión no nos falte, eso es.Recapitulando y haciendo balance tras todo esto,
¿Cuáles dirías que son las tuyas? ¿Crees que aún hay hueco para la verdadera pasión o hemos sucumbido definitivamente a los intereses y los beneficios?

Hay que buscar dentro a ese niño interno que tenemos todos. No significa que te vuelvas un irresponsable, pero la vida está para disfrutarla. ¿Qué te hace feliz? ¡Pues dale! Siempre valorando cada día que tenemos, que es un regalo.

Además del surf y la apnea, disfruto muchísimo recorriendo las carreteras de la costa y de montaña con mi moto. Es casi como surfear. No importa lo duro que haya sido el día, es arrancar el motor, escuchar el sonido de los tubos de la chopper y se dibuja una sonrisa en mi cara. El motero auténtico es como un surfista que no se amedrenta ante un chaparrón. Se equipa y toma la carretera con paciencia. ¡Eres libre!

Nos fastidia dar un giro existencial a la entrevista, pero viendo las noticias que nos llegan del resto del mundo o, sin ir más lejos, viendo lo que tenemos en casa a la vuelta de la esquina… A veces parece que no hay lugar a la esperanza o la fe en la humanidad.

¡Anímanos Jabi! Dinos que sí la hay. Que tú la has encontrado por ahí y que sólo hay que saber buscarla Jejeje 😉

JAJAJA. Claro que sí! Hay miles de cosas buenas que suceden cada día pero que no se cuentan. Si alimentas tu mente en lo tóxico te acabas intoxicando. Es como un jardín, tú eliges lo que plantas y lo que no.

Ojo, no se trata de volverse insensibles ni de cerrar los ojos a la realidad pero si queremos paz en el mundo ¿Por qué no empezamos por mejorar nuestro entorno y a nosotros mismos? Estoy un poco cansado de escuchar a personas decirle a otras personas lo que tienen que hacer o que son mejores estos que los otros.

El miedo, las envidias, la ignorancia, la crítica… Hacen mucho daño y suelen llevar a la violencia, al conflicto. Si tienes conflicto dentro, generarás conflicto alrededor tuyo. Si consigues estar en paz, que conlleva mucho trabajo diario, tu entorno mejorará. Si además conseguimos que las personas con poder entiendan esto avanzaremos mucho. Pero con buenos valores bien definidos que defender obviamente. Empezar por respetar el medioambiente que nos permite existir a todos sería un buen comienzo.

Bueno Jabi, esperamos que tú te sigas guiando por ella y que tu libro tenga una buena acogida para hacernos despertar 😉 Un abrazo Jabi

Muchas gracias por este rato que me habéis dedicado en Mar Gruesa. Y a los lectores que sigan leyendo y comprando revistas, porque eso hará que las buenas historias sigan llegando. Un abrazo!

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