El pasado 20 de junio estuvimos en el Single Fin Classic de Hawaii, uno de esos eventos que, casi sin pretenderlo, te recuerdan algunas de las cosas más importantes del surf.
Porque sí, hay una competición. Hay mangas, puntuaciones, ganadores y premios. Pero, en realidad, todo eso es casi lo de menos.
Lo importante ocurre alrededor.

Surfistas que llegan desde distintos puntos de la península, algunos después de conducir durante horas, para encontrarse durante un fin de semana. Gente de diferentes playas, generaciones y formas de entender el surf compartiendo el mismo pico, una cerveza, una cena o una conversación que probablemente no habría ocurrido de otra manera.
Y quizá por eso estos eventos tienen hoy todavía más sentido.

Vivimos en una época curiosa. Esperamos el autobús rodeados de gente sin cruzar una palabra. Miramos el teléfono mientras caminamos. Podemos saber qué está haciendo alguien al otro lado del mundo y, al mismo tiempo, no saber absolutamente nada de la persona que tenemos sentada al lado. Pasamos horas haciendo scroll, viendo vídeos de gatitos que probablemente habremos olvidado cinco minutos después.
Y frente a todo eso, durante un fin de semana, ocurre algo extremadamente sencillo: nos juntamos.
Nos volvemos a ver las caras.

Compartimos olas con gente de otras playas y otros rincones de nuestra costa. Conocemos a alguien a quien hasta entonces solo seguíamos en Instagram. Nos reencontramos con amigos que vemos dos veces al año. Hablamos de tablas, de olas, de viajes y de cualquier otra cosa. Surfeamos juntos, cenamos juntos y, quién sabe, quizá alguno termine saliendo de fiesta más de lo previsto.
El longboard siempre ha tenido algo especialmente bonito en este sentido. Una comunidad relativamente pequeña en la que todavía es fácil reconocer caras, cruzarse una y otra vez por diferentes costas y sentir que, aunque cada uno vuelva después a su playa, todos forman parte de algo común.

Por eso eventos como el Single Fin Classic importan.
No necesariamente por saber quién surfea mejor ese fin de semana, sino porque crean una excusa para estar juntos.
Y quizá eso sea algo que deberíamos cuidar especialmente.
Porque dentro de unos años probablemente nadie recuerde quién ganó aquella manga, ni qué puntuación sacó cada uno.
Pero seguramente sí recordaremos las olas que compartimos, aquella cena, las conversaciones, las risas y aquella noche que se alargó un poco más de la cuenta.
Al final, puede que de eso vaya todo esto.
Y este viernes tenemos una buena excusa para volver a juntarnos.

Hawaii, Oxbow y Espacio Remoto nos invitan a volver por unas horas a aquel fin de semana con el estreno del film y la exposición fotográfica del 9º Single Fin Classic.
Una vuelta a las olas, los amigos y los buenos momentos que compartimos este verano en Donosti. Y, sobre todo, otra oportunidad para vernos las caras.
Con las cervezas de Keler y las pizzas de Pizzería Peccato.
📍 Espacio Remoto
Viernes 18/09 · 19:00
José María Soroa 19 · Donostia
Un día de surfing para recordar. Y para volver a ver. 🤙
Nos vemos allí.
fotografos:
Gilen Gorrotxategi
Juan de Prado
Lara Borzone







