Eneko Acero: el surf como arte

Eneko Acero es una de esas personas que no necesita presentación en el mundo del surf.
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Ganador de Pantin en 1994 y 1996, su habilidad sobre la tabla le llevaría a ser el primer español en hacer el WQS y a convertirse en campeón del mundo junior de la ISA (1996) y, poco después, en doble campeón de Europa (1999 y 2001). Él demostró que se podía vivir de este deporte y abrió el camino para generaciones posteriores de surfistas profesionales, como las de Aritz Aranburu y Natxo González.

 

Hoy, Eneko nos abre las puertas de su casa en Getxo para hablarnos de vivencias y buen surf.

 

¿Qué significa el surf para ti?

El surf es mi pasión. Siempre he pensado que es más una manera de vivir que un deporte, ya que significa estar enganchado al mar y requiere mucha inversión de tiempo. A nivel profesional, ha sido y es mi vida, y considero que tiene un fuerte componente artístico y emocional; es una forma de expresión y cambia mucho según el carácter y la forma de surfear de cada persona.

 

Gracias al surf, he tenido la oportunidad de viajar, conocer muchas culturas diferentes y hacer amigos por todo el mundo. He vivido muchos momentos mágicos en los últimos 34 años, tanto en los campeonatos como en mis ratos libres. Al final, ver otros países, surfear con mis hermanos, coincidir con personas maravillosas en la otra punta del mundo y estar siempre tan ligado a la naturaleza son las cosas que considero más importantes, los mejores regalos que me ha traído este deporte.

 

¿Cómo comenzó todo?

 A menudo siento que el surf siempre ha estado en mi vida. Yo soy el mediano de tres hermanos: Iker es el mayor y Kepa, el pequeño. Mi madre es de Durango y mi padre de Bilbao, y se mudaron a Getxo cuando yo aún no había cumplido un año, movidos por su amor por el mar. La gente lleva cogiendo olas aquí desde el comienzo del surf en España, y nosotros, que éramos muy aficionados al skate, entramos por primera vez al agua un verano, cuando yo tenía 9 años e Iker, 10. Recuerdo que teníamos algunas tablas prestadas y nos las turnábamos todos los de la cuadrilla. Fue una experiencia realmente divertida, así que no tardamos en engancharnos.

 

Las siguientes navidades, conseguimos a través de mis aitas una tabla de surf de mi primo Eugenio, y una amiga de Las Arenas nos regaló otra. También nos hicimos con nuestros primeros trajes en Biarritz. A nuestro padre le encantó que tuviéramos esa pasión, por lo que empezó a recogernos en la ikastola para llevarnos a la playa, aprovechando la poca luz de las tardes de invierno. Gracias al apoyo incondicional que recibí por su parte y la de mi ama, yo seguí practicando más y más, hasta llegar a competir. Con 13 años, ya disputaba campeonatos a nivel regional, y con 14 o 15, a nivel europeo. La constancia fue lo que me hizo evolucionar tan rápido y empezar a entender que podía vivir del surf.

 

¿Tu relación con Iker y Kepa siempre ha sido tan buena, o ha habido rivalidad?

(Risas) Lo cierto es que, afortunadamente, siempre hemos tenido una relación muy buena. Ha habido altibajos, como inevitablemente sucede entre hermanos, pero nunca momentos realmente malos. Con Iker, que vive en Sopelana, tengo algo menos de contacto en la actualidad, aunque nos vemos casi a diario en la escuela. Con Kepa, sin embargo, vivo puerta con puerta, por lo que tenemos una relación muy cercana en el día a día. Los tres llevamos más de treinta años surfeando y siempre nos hemos guardado mucho respeto.

 

Actualmente ejerces como instructor y tienes tu propia escuela. ¿Ha cambiado esto tu forma de vivir el surf?

Me alegra confesar que lo sigo viviendo con la misma pasión; desde fuera, como espectador, soy también un gran aficionado. Es cierto que ahora se ha convertido en algo más mainstream, pero aún mantengo el entusiasmo y sigo al corriente de todas las novedades y noticias del surf. La diferencia fundamental es quizá que, ahora que no vivo de competir, tengo menos presión y siento que puedo disfrutar más de todo.

 

La popularidad del surf ha crecido mucho en los últimos años y cada vez se ven más tablas en las playas del Cantábrico. Imagino que la convivencia con el turismo de sol y playa tradicional no siempre es fácil.

A veces es complicado, claro, sobre todo en Euskadi, porque hay más población que en Cantabria o Asturias y los arenales son más reducidos. Al final, las playas se acaban masificando y es difícil que las escuelas convivan con los turistas de sol y playa. Pero, al cabo, es una actividad que a la gente le gusta hacer, y últimamente se está regulando todo más para que las cosas funcionen mejor. Como habitante de la zona y surfer, creo que todas las opiniones son respetables y entiendo que todos queremos disfrutar de las olas y el mar de la forma en que más nos apetezca.

 

¿Qué piensas del surf como deporte olímpico, una de las grandes novedades este año?

 Esto sirve siempre para despertar un mayor interés en la sociedad y generar más aceptación, hacer que el surf no sea percibido como un deporte tan bohemio o hippie. Sin embargo, yo no termino de ver el surf como deporte olímpico. Por supuesto, no deja de ser una opinión personal, pero, como ya he mencionado, el surf tiene para mí un lado casi artístico, y esto hace que me cueste entenderlo como algo equiparable a la gimnasia, el atletismo y otras disciplinas olímpicas.

 

En todo caso, este momento tenía que llegar. Pienso que los efectos serán positivos, dado que el surf es un deporte diferente, con muchas variantes y un componente importante de conexión con la naturaleza, lo cual siempre es bueno en el mundo deportivo. Estar tan unido a un entorno natural te ayuda a aprovechar su energía y a desconectarte en cierta medida de todo lo demás, pudiendo dar así lo mejor de ti.

 

¿Cuáles son tus spots favoritos?

En el Cantábrico tenemos olas muy buenas desde Galicia hasta Donostia, tanto arenales como olas de roca. Cerca de casa, me decanto por Mundaka sin dudarlo ni un segundo. También he disfrutado mucho algunas otras olas más al oeste, como El Brusco y Santa Marina. En el sur, mencionaría el Palmar, la playa de la Hierbabuena… La verdad es que hay olas increíbles en todos los sitios, solo necesitas tiempo para llegar a ellas.

 

Ya fuera de la Península, he encontrado olas especialmente buenas en la Polinesia Francesa, Maldivas, Australia, Hawái y Sudáfrica, por citar algunos lugares. De entre todas ellas, Kirra y Pipe, en Australia, son quizá las que más me gustan.

 

¿Y un referente en tu carrera?

Tanto a nivel deportivo como emocional, siempre hay muchas personas que te pueden inspirar y a quienes admiras. En el plano personal, mis referentes desde pequeño han sido mis padres, tanto mi aita como mi ama, y mis hermanos, que siempre me han apoyado.

 

En lo deportivo, Jorge Imbert, Dani Díez, Gorka Yarritu e Ibon Amatriain, los pioneros, fueron en quienes me fijé en un principio, y aún hoy los considero figuras de referencia para mi surf. A nivel mundial, me vienen a la cabeza nombres como Tom Curren, a quien veía surfear en vídeo cuando yo era solo un niño y luego tuve la suerte de conocer en persona. También otros, como Shane Powell y, por supuesto, Kelly Slater, que con casi 50 años sigue siendo una leyenda.

 

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Txema Sainz-Maza

Txema Sainz-Maza

Crecí en la playa y tengo fobia a pasar demasiado tiempo lejos del mar. El agua del Cantábrico me encanta hasta en invierno

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