El antisurf

La esencia disfrazada de producto. Unas palabras de Jaime Jovellar.
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Tras varios meses en el Algarve, uno comienza a identificar ciertos patrones que se repiten en todos y cada uno de los breaks en los que te detienes con la esperanza de darte un baño tranquilo. Hablamos de Volkswagen con techo elevable, reggae en alemán, melenas rubias cuidadosamente descuidadas, toallas con mandalas y, sobre todo, mucha gente.

Mientras echas un vistazo para ver si las condiciones merecen la pena, pasa por tu derecha un nórdico con pinta de ripper con una Al Merrick – Rocket Wide construcción “Spine-tek” bajo el brazo y enfundado en un brillante traje Matuse. Así a ojo unos 1500 euros que corren hacia el agua lanzando shakas a cualquier ser vivo que se cruce por su camino. Cuando entras a surfear te das cuenta de lo bien que flota todo este material tan caro, porque de surfing más bien poco. Y mientras intentas concentrarte en pillar alguna ola puedes observar que los pocos surfistas locales que hay en el agua, no están precisamente contentos con el panorama en general.

En el agua se masca tensión, y tan pronto como entras al pico puedes notar cierta predisposición al mal rollo camuflada bajo el falso espíritu Aloha que parece que algunos llevan de manual al entrar al agua. Los locales tratan de imponerse y echar alguna bronca mientras un puñado de tablas Libtec y Firewire se cruzan por el medio o se van con el labio en la serie. Y sólo entonces es cuando puedes darte cuenta de lo que realmente esta ocurriendo con el surfing.

Como muy bien dijo aquel pureta portugués en el parking después de la sesión, “O estilo de vida matou o esporte” lo que significa “El estilo de vida ha matado el deporte”. Y así es, el estereotipo idealizado de lo que realmente es nuestro deporte, es en parte el responsable de la masificación exponencial del mismo. Con la industria del surf en pleno auge de desarrollo, estamos en un contexto en el que el surf, se convierte en un deporte accesible y atractivo para todo tipo de públicos. Esto genera un impacto positivo en muchas comunidades locales que son ahora frecuentadas por turistas que generan empleo y aumentan el consumo. Pero también afecta directamente a la sobreexplotación de espacios menos desarrollados en los que habitan personas que no se ven en absoluto beneficiadas por los nuevos visitantes, y que en ocasiones, tan sólo vienen a hacer surf en sus furgonetas camper y se van incluso sin consumir producto local. Esta situación genera conflicto y requiere un trato comprensible por ambas partes. Tanto asumiendo la realidad el surfista local, como destacando en educación y respeto el visitante. Y, ¿cuál es la realidad?

El surfing tiende hacia el marketing, la esencia ya no importa. Las marcas apuestan por seguidores, popularidad y retorno de inversión. Se intenta vender al público algo que no puede comprarse con dinero. Los que no saben lo que fue, disfrutan. Los que lo saben, sufren en silencio. Pero la realidad es esa, y también tiene su lado positivo. Las posibilidades de material, exploración de nuevos lugares e incluso formación técnica, continúan aumentando conforme pasa el tiempo estos recursos anteriormente no eran tan accesibles.

La cuestión es que los tiempos están cambiando y tenemos que adaptarnos. Quizá dejando un poco de lado los “good old times” y haciendo hincapié en el respeto a la comunidad local en cuestión, podremos llevar un poco mejor la inevitable comercialización de la esencia del surf.

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Estoy de acuerdo basicamente con todo, pero mucha gente incluido vosotros, vive directa o indirectamente de este boom colectivo del Surf, y nunca tiene por que perder la esencia, pero necesita que haya consumo para que las marcas puedan seguir apoyando a los surfistas profesionales y creando productos que a todos nos facilitan un mejor disfrute de este deporte.

Por otro lado, incluir menospreciando a una marca como Firewire que justamente lucha por una sostenibilidad en la fabricación de sus productos y que todos y cada uno de la gente que trabaja vive por y para el surf, no me parece coherente… Yo diría mas bien Decathlon y Deeply que son los que hacen que el deporte sea accesible para mas gente sin sentido común ni esencia del surf.

No obstante y con la que esta cayendo ahora, lo que hay que hacer es disfrutar de este deporte cada día y con sentido común, y dar las gracias a que esta en auge. un abrazo

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