Todos aguardábamos este campeonato con gran interés por dos motivos. El primero, ver un campeonato del máximo nivel en un ‘spot’ de una región que a la mayoría resulta desconocida. Y el segundo, disfrutar por fin de un ‘point’ de izquierdas en el Tour.
Pues bien, la realidad no ha podido distar más de nuestras fantasías ya que el Raglan Pro ha sido marcado por una especie de mala suerte que lo ha ido transformando en un soporífero cúmulo de despropósitos según iban pasando los días.
Para empezar, unas previsiones nefastas marcaron la vistosidad del evento prácticamente desde el primer día, de modo que fue desarrollado constantemente en condiciones más bien difíciles y no precisamente vistosas. Y para terminar, ayer, en las finales, el evento se tuvo que poner ‘on hold’ durante un buen rato a causa un ‘wild life incident’ en el que un cámara acuático fue atacado por una criatura marina (¡le deseamos una pronta recuperación!).
Tal ha sido el infortunio que ante las desastrosas previsiones, seguidas de dicho incidente, muchos llegaron incluso a poner en tela de juicio si el evento lograría ser finalizado.
Al margen del debate suscitado a raíz del desastroso inicio de temporada, centrémonos en el surf, que es lo que realmente nos importa.
¡Qué maravilla poder disfrutar al fin de los goofys yendo de cara y los regulars de espaldas!
De entre los primer hay que destacar sin duda la actuación de Yago Dora, el surfista más sólido y en forma de todo el evento, no sólo a la hora de trazar líneas impecables sino también dándonos una lección de cómo optimizar el rendimiento en manga al minimizar el número de olas cogidas, pero con las notas más altas (y de paso, se lleva el primer 10 de la temporada). ¡Gracias por el espectáculo, Yago!
Naturalmente, de obligada mención resulta Italo, cuya victoria en Raglan le sirve para volver a vestir la Lycra amarilla de #1 mundial. Y es que Italo estaba en las quinielas de todos, pues es un nombre a tener en cuenta cuando hablamos de izquierdas ‘ripables’, con o sin viento, dado que su velocidad y su repertorio aéreo es una llave casi asegurada a las finales.
Otro ‘goofy’ que ripó duro fue Medina, quien desafortunadamente se topó contra un muro aún más duro en la tercera ronda, en medio de unas condiciones inconsistentes que le dificultaron poder coger un par de olas realmente sólidas. El muro en cuestión es Filipe Toledo, quien está tomando por costumbre el frenarle los piesa su compatriota y amigo, como ya habíamos visto en Snapper.
¿Más ‘goofys’ a destacar? ¡Marchando una ración de Cole Housmand! Otro de esos nombres a tener en cuenta cuando se trata de ‘power surfing’. En este caso, el de San Clemente cayó frente a Dora en cuartos en una manga realmente vistosa y reñida, obteniendo así su mejor resultado de la temporada y una inyección de confianza que le sirve para tomar un poco de aliento.
En cuanto a los backsides por parte de los regulars…
El mencionado Toledo, que además dio que hablar por su peculiar elección de tabla (twin+1). Este hecho, además de aportar un soplo de aire fresco frente a la equipación estándar del resto de competidores, facilitó unas líneas suaves y fluidas con las que Toledo arrancó ovaciones y se coló en cuartos, siendo únicamente frenado por Griffin.
Griffin, precisamente, fue otro de los destacados. Y si bien protagonizó la manga más polémica junto a su hermano (posiblemente la manga del CT disputada en las condiciones más mediocres que se recuerden), se resarció con una impecable actuación frente al mencionado Toledo.
Mención de honor para Morgan Cibilic, uno de esos surfistas que parece crecerse ante los grandes nombres. Y es que si bien Cibilic no es un extraño a las rondas finales (recordar que acabó Top 5 durante la primera temporada en que se implementó el formato ‘playoff’ en Trestles), sí que peca de cierta constancia. Sea como sea, Morgan desplegó un backside de etiqueta, sólido y bien ejecutado, con líneas por el sitio y unos giros verticales cuando al resto le costaba encontrar un buen ‘pocket’.
No olvidemos a Rio Wida (¡pedazo de backside!) ni a Miggy Pupo (¡pedazo de frontside!)
En cuanto a las chicas…
Victoria súper emotiva de Charissa, que vuelve a subirse a lo más alto después de ser mamá. ¡Cómo nos alegra verla coronar el podium!
Bravo Charissa. Mucho respeto por tu tesón, por tu entrega y, sobre todo, por un surfing ‘de libro’ al que no se le ponen por delante ni los vientos cruzados.
Gran destacada también Sawyer Lindblad, la otra finalista, que además está cogiéndole el ritmo al Tour y adquiriendo la buena costumbre de colarse en el ‘Finals Day’, en esta ocasión, dejando en la cuneta a surfistas de la talla de Tyler Wright o Steph Gilmore. ¡Casi nada! No en vano la norteamericana ya es Top5.
Otra destacada en el evento ha sido la hawaiana Bettylou Sakura Jhonson, que si bien llevaba varios eventos ‘tropezando’ en las primeras rondas, logró desquitarse en esta ocasión llegando a ‘semis’. Toma así un poco de impulso y logra escalar varias plazas en el ranking general, donde por fin se haya en su zona de confort: dentro del top10.
La otra cara de la moneda ha sido para Luana Silva, que cede su lycra amarilla a Gabriela Bryan tras perder inesperadamente a las primeras de cambio, eso sí, frente a un peso pesado como la mencionada Tyler Wright.
Sorpresa también, las tempranas derrotas de Steph y de Lakey Peterson, ambas en el Top 10 aunque con un incio de temporada marcado por un ritmo con ciertos altibajos.
Y, por supuesto, gran chasco a nuestra alegría con la eliminación de Nadia en la primera ronda. Sobre todo cuando venía de cosechar un gran éxito en Snapper. Este ‘tropezón’, le cuesta a Nadia 4 puestos en el ranking general (#13).
En fin, pese a la belleza del lugar, de la ola y de resultar una tierra (media) mágica, Nueva Zelanda no ha dado mucho más de sí puesto que el evento ha estado marcado por un swell nefasto y unos vientos que ciertamente estropeaban la pared de la ola.
Ahora toca poner la vista en la próxima parada del Tour: El Salvador y su ‘Punta Roca’, una vieja conocida del CT. Crucemos los dedos porque las previsiones sean más favorables y el espectáculo esté a la altura de lo que se espera de la Gran Liga.







