Que una compañía tan grande se fije en un shaper-artesano asturiano para una colección de camisetas y bañadores, es una gran noticia. Las resinas son la seña de identidad de Edu, y esa es la estética que Billabong ha elegido para estampar su colección. Hemos charlado un rato con él; nos habla de esto y de más cosas interesantes acerca de su curro.

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La movida de los paneles de resina me flipa. Llevo como 15 años investigando este rollo, super orgánico y caótico pero todo bajo control.

Edu González

Buenas Edu. Cuéntanos un poco por encima cómo surgió esta movida tan interesante.

 

En Billabong se hizo un meeting donde había una serie de candidatos y quedé primero!!…estaba compitiendo con gente muy pro y había peña que me da veinticicomil vueltas…pero yo les cuadré bien porque tenía un perfil artístico y no solamente de glasser.

Yo cuando me lo dijeron flipé…mi equivalente, es decir, de donde sacan la idea original es Otis Carey, un tipo con un peso brutal en la industria australiana, miles de seguidores en Instagram, y un surfing brutal…

Yo les dije, «¿sabéis dónde os estáis metiendo? Yo voy a dar el 140%, y explicar cuál es mi proceso de trabajo». La verdad es que estaba un poco acojonado, pero lo di todo. Me hice un pequeño estudio en casa y me pasé 3 días haciendo pruebas con las resinas, grabando, etc… también me involucré en la edición del vídeo y de la música, que me la hizo un colega con el que toqué cuando éramos adolescentes.

Tus tablas llaman la atención por esos chorretones tan coloridos…

Hace 10 años, ya vimos claro cuando monté la marca con Fer. Con tablas blancas nunca vamos a poder competir con las marcas ya establecidas. La movida de los paneles de resina me flipa. Llevo como 15 años investigando este rollo, super orgánico y caótico pero todo bajo control.

Y tengo una ventaja: que para esto estoy estudiado; son 5 años de Bellas Artes que te ayudan a conceptualizar las ideas y a tratar con conceptos visuales. Tenía más habilidad con los colores, y lo suyo era meterse a las bravas con resinas tintadas, paneles de resina, etc… esa fue la filosofía desde el principio. Costó 7 años en hacer algo mínimamente presentable y día de hoy trato se ser muy honesto: no soy técnicamente perfecto glaseando, y en cuanto a los shapes, voy a mi ritmo y hago cosas que tengo ya probadas y controladas. Tengo un puñado de modelos y no me salgo de ahí. Está muy bien que una tabla mole y que te entre por los ojos, pero tiene que irte..tiene que darte lo que te promete. Por eso trato que mis modelos los testeen gente diferente y que surfea mejor que yo. No me suelen gustar las tablas muy retro, porque el feeling que te dan las tablas más modernas es otro rollo, no me van las tablas muy bobaliconas.

¿Qué es lo que te inspira?

Soy muy conciente la historia de este oficio, pero a mí también me gustan otras cosas. Siempre me han molado las cosas muy orgánicas, caóticas…muy carne. Cosas con entidad propia. Este concepto dentro del mercado de las tablas es una puta marcianada, pero obtengo mi pequeña satisfacción intelectual/emocional.

Y todo este curro…¿Cómo lo valora la peña?

Al consumidor medio español le cuesta valorar el trabajo…me jode porque hay gente está dispuesta a pagar el 2000 pavos por una tabla de un shaper australiano y luego le ofreces una tabla a un precio muy competitivo a nivel europeo, y no le convence. 

Yo si pido un foam importado desde México o Australia, a mi me cobran un doblón. No estoy dispuesto a hipotecar mi vida, mis horas de vida y salud con peña que obtenga algo que no valora, porque si accediera a hacer tablas a un menor coste, realmente perdería dinero.

Es verdad que vivimos en un país que en comparación con otros países del mismo estilo de vida, el sueldo medio es más bajo, lo que implica mucho más esfuerzo para comprarse una tabla…pero a pesar de eso cuesta mucho que la gente valore el esfuerzo que supone hacer tablas como las que hago. Mi trabajo es muy artesanal…ensayo y error.

En España se nos debería quitar el snobismo de valorar más a la gente de fuera. El 70% de mis tablas las vendo fuera. Es gente que no tiene prejuicios con las tablas europeas. En Francia por ejemplo no se andan con chorradas, una tabla cuesta lo que cuesta y punto. No te están timando, son matemáticas.

 

El 70% de mis tablas las vendo fuera. Es gente que no tiene prejuicios con las tablas europeas.