5 minutos con Marti Aviles

Marti Aviles siempre ha estado muy unido al mar y ha encontrado su lugar detrás de la cámara. Muy creativo en todo lo que hace, nos cuenta cómo se inició en la fotografía y en qué anda inmerso últimamente.
martin

¡Buenas Marti! Ecuador, Barcelona, Euskadi, Canarias… Hay unos cuantos lugares que te han marcado y ha contribuido a que seas quien eres. ¡Háblanos un poco acerca de tu historia para que podamos conocerte mejor!

Me llamo Martí Avilés Borras y nací en 1992 rodeado de las montañas y los volcanes de Ecuador, de donde es mi padre. No obstante, con una madre catalana, por suerte nos mudamos a la costa de Barcelona, donde empezaría mi relación con el mar. Desde mi llegada, me encantó estar en el agua, ver las olas y contemplar a la gente que hacía deportes en él. Podía pasarme horas en la playa sin necesidad de saber en qué hora vivía. Solo volvía a casa cuando oscurecía o mi madre se daba cuenta de que tenía deberes. 

He vivido muchos años por y para el Skim, de hecho, hasta he competido a nivel profesional y, por lo tanto, he dedicado buena parte de mi tiempo a viajar y a buscar olas por el mundo.

Ahora, desde hace un tiempo, la fotografía acuática, tanto de olas en general como de surf, se podría considerar mi mejor hobbie, aunque alguna vez ha llegado a ser trabajo. Me gusta formarme de manera autodidacta a través de Internet, pero el mayor aprendizaje se adquiere con práctica, ensayo-error, comiendo espumas y, de vez en cuando, con algún susto en los spots más críticos (el Quemao, en Gran Canaria, es uno de ellos). 

Al principio fue una simple GoPro, la que me acompañó a sitios como Cabo Verde (México), después una cámara fotográfica sumergible para viajar por toda la costa californiana y, finalmente, llegó la nueva cámara con su carcasa especial y los diferentes objetivos.

Ya lo veis, mi relación con el mar me ha hecho ser la persona que soy hoy. 

 

Nos comentabas que una vez llegado a Barcelona, entraste en contacto con las olas a través del skim y el bodyboard. ¿Cómo fue ese primer contacto con los deportes de agua y cuál ha sido tu evolución?

Pues la verdad es que fue cosa del destino: una tarde de verano estaba con mis amigos en la playa y nos encontramos un bodyboard abandonado. Sin esperar mucho a que el dueño volviera, decidimos quedarnos con la tabla y, al no tener olas en el mediterráneo, lo único que podíamos hacer era hacer skim con el Body. Por suerte, a todos nos alucinó el poder dejar atrás las palas de playa y empezar a deslizar por la orilla. Posteriormente, acabamos comprándonos cada uno su tabla y, poco a poco, fuimos conociendo a más gente que hacía skim, surf, bodyboard… los cuales me acogieron y me ayudaron a moverme y crecer en estos deportes.

 

Has llegado a viajar y competir a nivel profesional gracias al skimboard. ¡Cuétanos cómo has vivido esa etapa y cómo ha sido tu vínculo posterior con el mundo del surf!

Fue una de las etapas más bonitas de mi vida sin duda, nunca estuve muy interesado en la competición, pero por suerte el skim es un deporte minoritario, en el cual se respira un muy buen ambiente tanto skimando por libre como en las competiciones. La verdad es que las cosas me fueron bastante bien, conseguí ganar algún campeonato internacional y nacional, pero lo que más me sorprendía era el hecho de poder viajar a sitios remotos como Angola, Cabo Verde o playas perdidas de Brasil. Por ese motivo, finalmente decidí “abandonar” la competición para centrar mi tiempo en viajar hacia nuevos lugares y vivir experiencias, a mi parecer, más placenteras que los contests. 

 

Entre medias, te vienes al País Vasco a estudiar cocina, nada más y nada menos… ¡Eres un tipo impredecible e inquieto! ¿Cómo fue tu acercamiento con la cultura vasca y, en concreto, con el mundo de la cocina?

Honestamente, en aquel momento desconocía bastante la cultura vasca y el arte culinario, pero sabía que allí encontraría buena gastronomía y, lo que es más importante, frecuencia de olas. Después de todo ese tiempo, pienso que fue una decisión muy acertada, ya que el País Vasco es uno de los lugares con mayor calidad de cultura gastronómica que conozco.

 

Era de esperar que alguien tan creativo acabase experimentando con una cámara de fotos. ¿Qué te impulsó a hacerlo y qué captó tu atención en un primer momento? 

Pues siempre me había picado el gusanillo de poder estar dentro del mar sacando fotos, pero tenía demasiada ansia de estar en el agua con una tabla debajo de los pies. Aun así, sentía que tenía que hacer perdurar esos momentos mágicos por los que todos estamos pasando las tardes en el agua y no en el bar.

Por otro lado, me gusta estar en el agua sin tener que pelearme con nadie por una ola y, viendo como está evolucionando el deporte, encontré que era la manera de mantenerme alejado de la masificación. Es increíble como la gente pasa de querer pincharte las ruedas del coche a querer hablar contigo por el simple hecho de no verte como alguien que les vaya a robar olas. 

 

Actualmente, ¿qué te resulta interesante de fotografiar y qué pretendes transmitir a través de tus imágenes?

Me gusta mucho meterme los días de olas grandes, me encanta esa sensación de que te caiga una ola grande encima, jugar en las orilleras como si fuera un niño pequeño y no solo ir en búsqueda de la “típica foto del pro” y en cuanto a que busco transmitir, siempre intento que mis imágenes te transmitan aquello que siento al ver la imagen, cabe destacar que para ello necesitas una buena edición además de saber estar en el sitio y lugar adecuado cuando disparas la foto. 

 

Hemos visto que, atendiendo a tu carácter polifacético, juegas tanto con texturas como fotos de acción, retratos, lineups… ¿Quién ha supuesto una influencia para ti en el aspecto fotográfico? ¿Tienes algún proyecto o meta en mente? 

Me han gustado mucho los fotógrafos Australianos, por la suerte que tienen de poder fotografiar Slabs gigantes, o el californiano Chris Bukard, por su forma de poder explicar historias a través de sus vídeos.

Por todo ello, me gustaría empezar a fotografiar olas y realizar un trabajo más artístico, así como empezar a realizar algunos vídeos. 

 

Al margen de la fotografía, ya sea en el terreno profesional, deportivo o artístico, ¿Cuál va a ser tu próximo paso?

Creo que ha llegado el momento de mi vida en el que me gustaría tener un trabajo que me permitiera viajar y disfrutar de todos mis hobbies que, por suerte, no son pocos. Aunque de momento no tengo nada específico en mente, estoy seguro de que lo voy a encontrar.

 

Retomando tus orígenes viajeros… ¿Qué has aprendido de tus estancias en Barcelona, Canarias o Euskadi y qué te ha reportado cada lugar? ¿Te atreverías a enumerar pequeñas diferencias que hayas percibido en la escena surfera de cada lugar?

Cada sitio tiene sus pros y sus contras, por ejemplo, en Barcelona puedes surfear solo, pero tienes que compaginar el surf con otros hobbies por la escasez de olas. En Canarias, puedes coger las mejores olas del mundo mientras te vuelves loco con el viento. En Euskadi, en cambio, se disfruta de una gran comunidad y cultura Surfera, pero el invierno es largo y duro. 

 

Cuanto más se viaja y se conoce, acabamos reparando en ciertos lugares u olas que nos marcan de manera especial. ¿Cuáles son tus spots favoritos y cuál es el motivo por el que te han dejado huella?

Esta pregunta me ha tocado el corazón y es que, de cada sitio, te llevas alguna cosa a casa, pero sin duda el que más me ha marcado ha sido Angola. Fui allí para dejar tablas a los niños y niñas del país y me trataron como si fuera Maradona en Argentina. Si, además, le sumas despertarte en la playa en frente de una ola que no consigues ver donde empieza y donde acaba, el viaje no tiene precio. No dudo en las ganas de volver a Angola, hay mucho por explorar y explicar de ese sitio que se ha llevado un trocito de mi.

 

Reinventarse o morir. Ese parece ser tu lema.

Cuando encuentras una disciplina que llegas a dominar, ¿qué te impulsa a salir de esa zona de confort y buscar algo nuevo? 

Creo que es el hecho de hacer perdurar al máximo la sensación de felicidad, como cuando disfrutas de tu primera ola, el primer giro o el primer tubo. Quizás por aburrimiento, algunos se pasan al surf de olas grandes en busca de más adrenalina y otros al tenis, pero para mi la motivación está en volver a descubrir una nueva forma de disfrutar del mar, así como  con el foil o haciendo step offs con el skim. Supongo que algún día voy a probar los deportes de viento pero de momento tengo suficientes hobbies y trastos en casa, aunque tal vez me veáis un día en las noticias jugando al golf ; D

 

Marti, ha sido un absoluto placer compartir contigo un ratito tan agradable e inspirador. Si quieres cerrar la entrevista diciendo algo… ¡Es tu momento! 😉

El placer es mío. Me habéis hecho recordar momentos de mi vida maravillosos. Me encanta el trabajo que hacéis para nuestra comunidad, así que solo me queda agradeceros vuestro tiempo y dedicación. Os animo plenamente a seguir así! 

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