Sergio Villalba / WE Agency
Acabas de cumplir 21. Ya eres oficialmente adulta en cualquier país de la tierra. ¿Tienes más responsabilidades ahora?
Sí, aunque sigo sin haberme apuntado a la autoescuela, soy buena copiloto.

¿Tienes miedo a hacerte mayor?
No.

Tu futura carrera en arquitectura, ¿es vocación o influencia?
Quise ser fisioterapeuta y pasarme la vida sobando escultóricos cuerpos de deportistas. Luego llegue a la la conclusión de que no se me daba bien tratar con gente. A la arquitectura llegué por casualidad. En mi familia nadie se ha dedicado a esta profesión. Cierta persona comentó que “no había una solución absoluta para un ejercicio de arquitectura” y entendí que era la única carrera universitaria que podría hacer. De esta manera empecé a canalizar mi creatividad para resolver de manera funcional. Siempre he tenido una mente dispersa, los estudios son mi muro de contención. Y -porqué no decirlo- siempre me pareció sexy estar entre cuadernos, café y ropa negra.

¿Un sueño personal de futuro?
Tener más contención.

¿Un sueño profesional de futuro?
Formar parte de un estudio nómada, que trabaje diversas ramas de la profesión en zonas en proceso de desarrollo. Surfear para desentumecerme al terminar la jornada.

¿Una fantasía?
Estar en el espacio.

¿Qué es el surf para ti?
Una válvula de escape. En el agua mi mente descansa. Es un no lugar en el que me reúno con amigos de toda la vida o al que voy sola. Mirar al mar enrollada en la toalla tras dosis de adrenalina.

¿Y el longboard skate?
Lo único capaz de borrar algo de mi cabeza. Tuve un accidente algo aparatoso del que afortunadamente no recuerdo nada. Ahora creo que los cascos molan y que no se parece al surf, el asfalto es más duro que el agua, pero muy divertido.

¿Nos cuentas más sobre el accidente patinando?
Fuí a grabar por el norte de Las Palmas. Descendía por una carretera nueva, terminó la pendiente, giré a la izquierda y salí del encuadre. Recuerdo despertarme al lado de un muro, dolor y no poder mover las extremidades. Ambulancias, salir de ellas haciendo el saludo heavy, agujas rotas, chutes, rayos x, quirófano y perlas que salían por mi boca por el efecto de los calmantes. Lo peor: la cara de mis familiares/amigos al verme.

Danos un consejo sobre como te recuperaste para no tener prácticamente marca alguna en la piel.
Primero evitar los queloides con CONTRACTUBEX, una crema que compraba por internet en Andorra junto a unos parches de TROFOLASTIN. Esconderme del sol durante medio año con pamelas, sombreros y bandanas + pantalla solar todos los días. Luego empecé a entrar al agua con una máscara de neopreno que me dejó Javier Ascanio (la primera opción era hacerlo con mascaras de lucha libre).

Leo Zárate / BackstagesexBlog
¿Cuantas veces te han roto el corazón?
Diría que 1’5, pero en realidad he sido yo la que lo echa a perder. Llega un punto en el que me saturo y he de estar sola. Ahora empiezo a controlarlo.

¿Crees en la fidelidad en la pareja?
Es algo en lo que no hay que pensar, se da si eres feliz.

¿Tienes una pareja seria?
Para nada, se pasa el día bromeando.

¿Qué buscas en un chico?
Que sepamos ser compañeros de viaje. Complicidad…

Cuéntanos sobre la sesión. ¿Te pusiste nerviosa?
Empezó como cualquier viaje en busca de olas: tres personajes en una furgo, charlando y escuchando música; pero en esta ocasión oteamos el litoral intentando capturar la luz perfecta. El paisaje y el trayecto calmaron toda esa inquietud.

Tú dices que no habías posado nunca antes, pero nosotros te notamos relajada y por qué no decirlo… con tablas. ¿Practicaste mucho?
Nunca me había planteado posar, me planté ahí sin saber qué hacer. El hecho de que les conociera de antes fue la clave, estaba cómoda y no sentí vergüenza. En cierta manera para todos era la primera vez que hacíamos esto.

¿Qué sentiste cuando terminamos?
Lo mismo que al terminar un proyecto: sueño, hambre y ganas.