sin-sentido-comun-surf-mar-gruesa

Nos apostamos la paga de navidad a que si hiciéramos una encuesta acerca del siguiente tema el resultado sería unánime. ¿Cómo sería tu sesión ideal?

No cabe duda que vuestras respuestas serían del tipo:
buenas olas con cuatro colegas en el agua.

Al margen de que unos prefieran cuatro metrazos mientras que otros se queden con una orillera voladora, nos jugamos el tipo a que la inmensa mayoría tenéis en mente un spot vacío con cuatro caras conocidas compartiendo pico. A este hecho le sumamos, no sólo la fantasía propia de cada uno, sino la que los medios y revistas llevan tratando de vendernos años y años a través de reportajes cada vez más remotos, donde el auténtico protagonista no es éste surfer o aquel otro, sino el aislamiento.

Coger olas en un lugar apartado, inexplorado, casi al margen de la civilización, se ha convertido en la auténtica quimera del surfer moderno, que no sólo aspira al tubo de su vida sino también a romper con el ritmo de vida frenético que toda sociedad moderna nos impone, hablemos de estrés, aglomeraciones o polución.

Resumiendo, buscamos olas capaces de proporcionar una sensación imperecedera al margen del tiempo.

Bien, llegados a este punto cobra sentido la introducción de este artículo ya que, dando por hecho que todos ansiamos ese bañito tranquilo, ¿por qué son tantos los que se apuran a sacar el móvil para compartir en Facebook un suculento line up justo antes de irse al agua?

Esta conducta es un absoluto sin sentido si se da por hecho que uno entra al agua a desconectar, a estar tranquilo, a cogerse sus olas…

Parece que ya no nos basta con comentar la sesión birra en mano o alardear de ese olón que nadie ha visto entre risas. Eso se nos queda corto. Es como si una vena reportera nos invadiera y necesitásemos ser los primeros en dar la exclusiva: ¡eh! ¡Ojo! Aquí hay olas, corred. Venid.

Lo peor de todo no es dar la primicia en la típica playa urbana a vista de todos. Esa noticia no ocupa cabeceras. El titular que realmente vende son esos picos caprichosos y menos evidentes.

… Aunque pensándolo bien, peor aún es ejercer de corresponsal y luego poner morros en el agua ante el exceso de tráfico en el canal. En fin…

Como no hallábamos respuesta a semejante conducta hemos contactado con un prestigioso sociólogo ante lo cual, tras permanecer pensativo y en silencio durante un buen rato, el hombre sólo acertó a decir:
“¿realmente los surfers hacéis eso?”

No sirviéndonos de mucha ayuda seguimos buscando respuesta a semejante paradoja. ¿Qué le lleva a un tipo a compartir una foto en público (mucho público) en lugar de entrar al agua con sus amigos, sin más?

¿Será un corresponsal de TVE frustrado? ¿Buscará más fologüers? ¿Aumentar su número de amigos?

Una cosa está clara, si es esta última razón…. No creemos que hayas elegido la vía más acertada.