El amor de Finnegan por las olas le lleva a recorrer sitios tan dispares como Fiji, Australia, Madeira, Nias o Sudáfrica en compañía de amigos de los más variopinto

Hablamos de “Años Salvajes” de William Finnegan, escritor y periodista de la prestigiosa revista “New Yorker” y ganador del Premio Pulitzer en 2016 gracias a esta obra.

El libro narra su apasionante historia a lo largo de todo el mundo en busca de olas que, con el paso de los años, se han ido convirtiendo en auténticas Mecas.

Lo mejor de todo es que tiene un estilo narrativo que atrapa; más aún, si el lector es un surfista, dada la familiaridad de las localizaciones. No obstante también hemos hablando con gente ajena a nuestro deporte y nos han dicho que lo han disfrutado de lo lindo. ¡A veces es como leer un libro de aventuras de Jack London!.

A través de “Años Salvajes”, Finnegan nos acerca a la esencia que impulsaba la comunidad surfera de los 70’s. Su primer contacto con el surf lo vive en California antes de irse a Hawaii con sus padres a los 11 años. A partir de ahí el amor de Finnegan por las olas le lleva a recorrer sitios tan dispares como Fiji, Australia, Madeira, Nias o Sudáfrica en compañía de amigos de los más variopinto. De hecho, parte del encanto del libro es fruto de esa mezcla de personalidades que determinan la forma de vivir en surf en cada lugar.

Gracias a ello, Finnegan nos presenta un Hawaii donde ya se idolatraba y respetaba profundamente a quienes eran capaces de surfear Sunset o Waimea, mientras que en California la escena era más underground y plagada de buscavidas. Nada que ver con la infraestructura y la seriedad con la que se lo tomaban los australianos.

Otro punto interesante de la lectura es la que desvela cómo conseguían llegar a esas olas remotas. La mayoría de las veces era gracias a cartas de navegación o habladurías de marinos, en otras ocasiones era fruto del azar o el estudio de los mapas.

Una vez en los sitios todos pactaban guardar silencio ya que, al fin y al cabo, el descubrimiento era fruto del sacrificio. Gracias a esto se pasaron años y años surfeando solos spots como Nias o Fiji. Y también aborda cómo fueron presenciando el ‘boom’ de cada spot, unas veces por el desarrollo natural de deporte, y otras a causa de un reportaje en una revista que se pasaba por el forro el pacto de secretismo (no decimos su nombre, tendrás que leerlo…

Como apunte final, no queremos dejar de decir que el diseño de la portada americana nos gusta infinitamente más que la versión que se vende en España.

Lo dicho, si queréis conocer los entresijos de alguno de esos viajes pioneros a lo largo de un montón de spots de culto, o simplemente os apetece pasar un rato agradable al margen del wassap, no dejéis de leer “Años Salvajes”.

Al fin y al cabo no se publican tantos libros donde literatura y surf fluyan tan bien.

Por Cesar García Soto

Java-Finnegan-surf

años-salvajes